Los recuerdos de Mitaí Porá y Casimbá

Mitai Porá y Casimbá, del barrio 9 de Julio y Sur.
Mitai Porá y Casimbá, del barrio 9 de Julio y Sur.
En los barrios 9 de Julio y Sur, siguen latiendo los recuerdos de dos comparsas que dejaron sus huellas en las calles de la ciudad: Mitaí Porá y Casimbá. Recordamos, junto a ustedes, la historia de éstos emblemas de los Carnavales Sunchalenses, en el explendorde los mismos en la década del `90.

Durante años, Mitaí Porá deslumbro con sus carrosas y trajes.
Durante años, Mitaí Porá deslumbro con sus carrosas y trajes.

Mitaí Porá – Barrio 9 de Julio

Entrevista a Mirta Ghietto: Fue una de las responsables del surgimiento de Mitaí Porá, junto a Cristina Asencio, dándole forma a una de las comparsas más recordadas.

Hablar de carnavales, para Mirta, representa ir hacia atrás en una parte de su vida en la cual las horas de esfuerzo se apilaban para darle forma a una de las comparsas más recordadas de la ciudad. Mitaí Porá sigue vigente no solamente en los vecinos del barrio 9 de Julio sino en la ciudad toda, esperándose con cada edición de los corsos que vuelvan a presentarse.

“En una tarde de 1988 pasó Sopa buscando chicos para sumarlos a Chirofé… cuando pasaron dos horas nos pusimos con Cristina Asencio a acomodar los chicos y ahí empezamos”, relata en su domicilio, rodeada de álbumes de fotos.

“Blancanieves” fue el primer tema elegido para presentar Mitaí Porá -Chiquitos Lindos- que actuó por primera vez en 1989. Ella estuvo hasta 1997 pero más allá de las situaciones personales, la comparsa siguió hasta 2004.

Por sus filas pasaba un grupo inmenso de vecinos que aportaban horas y muchas veces también dinero para llevar adelante los diseños, prácticas, ritmos de la batucada… “hacíamos cosas las mujeres por un lado y los hombres por el otro”, recuerda.

La trascendencia de Mitaí fue mucho más allá de lo meramente social ya que además de contener a los chicos del barrio y ofrecer un espectáculo que siempre fue creciendo en cuanto a su nivel, permitió, a través de sus recaudaciones, concretar varias de las obras que se ejecutaron en la vecinal.

En el grupo de facebook, se encuentran fotos como ésta.
En el grupo de facebook, se encuentran fotos como ésta.
Facebook y el recuerdo de Mitaí Porá
Surgido a partir del repaso que vamos efectuando de la parte histórica de las diferentes comparsas que supieron representar a los barrios de la ciudad, esta semana se puso en marcha un grupo de Facebook llamado Yo bailé en la comparsa de Mitaí Porá.

En el mismo se han subido ya medio centenar de fotos correspondientes a las diferentes participaciones que en los años de vida ha tenido esta agrupación.

La razón de ser de este grupo es precisamente esa: tener el mayor registro fotográfico posible para recuperar historias, anécdotas y participaciones de aquellos años transcurridos. La posibilidad que ofrece este tipo de herramientas virtuales, seguramente hará que pronto estemos también nosotros reflejando parte de los aportes en alguna selección fotográfica que igualmente nos transporte tiempo atrás…

Los niños del barrio Sur se desplazaban por la avenida Independencia (Foto: familia Delmastro)
Los niños del barrio Sur se desplazaban por la avenida Independencia (Foto: familia Delmastro)

Casimbá – Barrio Sur

Entrevista a Néstor Villarruel: Hasta 1997 formó parte de los carnavales locales, reuniendo a chicos del barrio Sur primero y adolescentes en una segunda etapa y contando con el sustento de muchos vecinos que aportaron tiempo y esfuerzo.

“Allá por los primeros años de la década del ´70, los carnavales se hacían en la avenida Sarmiento, donde los chicos eran los protagonistas de los corsos, llegando el asfalto hasta la esquina de calle Avellaneda. Todo se hacía desde el barrio, no había ninguna subvención y las mujeres nos ayudaban muchísimo, trabajando como unas diosas ya que sin ellas no habríamos tenido tanto éxito”, recuerda Néstor Villarruel, quien fuera durante más de tres décadas (1974-2006) presidente de la vecinal del Barrio Sur.

Como una anécdota recuerda que una vez encontraron una prenda de color naranja y verde, decidiendo en el momento que a partir de allí, serían esos los colores que identificaran al barrio.

En medio de anécdotas e historias, se van sucediendo nombres de participantes, de integrantes de Casimbá “Gota de rocío”, que en los años ´80 comenzó a transitar sus primeros pasos como comparsa…
Los carnavales eran realmente diferentes: “se cobraba una entrada muy accesible y venían de toda la zona para participar”. Con el paso del tiempo, se fue moviendo el sitio de realización de los corsos, que pasaron por la avenida Yrigoyen e Independencia, entre otros.

Con no poco orgullo, Villarruel recuerda también que aún en la vecinal se guarda celosamente el estandarte que supo encabezar los desfiles.

“Acá teníamos una fuerte competencia con la comparsa del barrio 9 de Julio… hicimos reuniones con la vecinal, en el Gobierno de Reyes Cuevas y nos pusimos de acuerdo para hacer bailes sábado de por medio y así no sobreponernos. Allá todo era más accesible y se podían encarar estas cosas desde otro punto”.
Decisión salomónica: «Cuando se hizo el carnaval en la avenida Independencia, se juntaron las comparsas de Unión y del barrio Sur, estando la puja entre nosotros y ellos a ver quién ganaba. El intendente -en ese momento Rubén González- hizo algo muy bueno: decretó un empate”, recuerda en medio de risas.

Luego de que se discontinuara la organización de Casimbá, las plumas fueron adquiridas por Cristina Asencio, cediéndose también estandartes y otros elementos a una comparsa de Suardi, aunque al día de hoy aún no han sido reintegrados.

A cada momento, surgen en su memoria historias de trabajos, reuniones, horas que todos retaceaban a sus familias y trabajos para aportar a lo que era una causa común que les permitiera pasar unos días con mucha alegría y disfrutando de una convocatoria que se daba una vez al año.

Antes de cada edición, los integrantes de la vecinal se ponían a encarar la organización de polladas, tallarinadas u otras acciones para poder ir reuniendo un fondo que les permitiese luego adquirir los elementos que se utilizaban para la confección de los trajes (plumas, lentejuelas y demás).

Padres y vecinos dedicaban meses en la confección de los trajes (Foto: familia Delmastro).
Padres y vecinos dedicaban meses en la confección de los trajes (Foto: familia Delmastro).
Aún todos recuerdan las primeras semanas de cada año, con los pequeños avanzando al ritmo de la batucada, recorriendo las calles del barrio para ir ensayando previa a cada presentación… las caritas sonrientes, los vecinos sentados en las veredas viéndolos avanzar sin sus trajes pero intuyendo de qué trataría el tema elegido en ese año…

Luego, con el correr de las ediciones, como suele suceder con aquellas cosas que se sustentan en gran medida en esfuerzos personales, cuando algunos de los responsables fueron cediendo por cuestiones netamente personales, Casimbá fue perdiendo ese empuje que la caracterizó y de a poco se sumió en el olvido, pasando a ser hoy en día el recuerdo latente de una de las agrupaciones que supo ser animadora de los carnavales en su mejor época.

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