129 años de la Sociedad Italiana

[adrotate banner=»36″]

Nacida en el mismo año del fallecimiento de don Carlos Steigleder, la Sociedad Italiana se destaca no solo por ser una de las instituciones más antiguas sino que además, bajo su cobijo, fueron surgiendo otras entidades de la incipiente comunidad que iniciaba su organización definitiva luego de dos intentos frustrados.

De acuerdo a la historia que se relata en el Libro del Centenario de la entidad, el Acta Nº 1 está fechada el 27 de setiembre de 1891, donde se deliberó con el objeto de nombrar una comisión de 11 miembros para elaborar un esquema de Estatuto y constituir una Sociedad Italiana.

La Sociedad fundada debía ostentar un nombre destacado para denominarla en el futuro. Alfredo Cappellini, nacido en Livorno, fue capitán de la nave “Palestro” en la batalla de Lissa, la cual se incendió y fue arremetida por su capitán contra las naves enemigas, logrando la victoria. Su valeroso comportamiento mereció el honor de ser evocado en estas tierras.

Posteriormente, en el año 1894 se compra un terreno por 20 pesos, ubicado en la manzana Nº 83 de la Colonia, a los descendientes del doctor Don Carlos Guillermo Ernesto Chrzescinski (quien acostumbrada a firmar y era conocido como Carlos Christiani). Datos según constan en la escrituración de dicho terreno (documentación original hallada en el archivo de la institución). La población italiana crecía y con ella los socios contribuyentes quienes aportaron horas de trabajo para que el salón social fuera una realidad; que se inaugura en el año 1904.

Evocaciones

(*) – Al principio había 20 o 25 socios. En aquella época, ya contaban con la Mutual, porque estaban adheridos al hospital Italiano de Rosario.

El fin principal de la creación de la Sociedad Italiana fue el de practicar el mutualismo, ya que la mayoría eran inmigrantes y de esa manera el médico de la institución los atendía a todos. Para los casos de mayor complejidad, se iban al hospital Italiano de Rosario, porque hasta allí llegaban en ferrocarril; luego se atendieron en Santa Fe. Al comienzo los socios debían ser italianos nativos, posteriormente el beneficio se extendió a sus hijos.

En los cimientos del tapial de la Sociedad Italiana se colocaron monedas (chirolas).

El dinero destinado a la construcción del edificio fue recolectado entre el pueblo y la chacra. Al padre Gaetano Montemurri lo llevaba Sixto en un carro, el caballo salía flaco y volvía bien alimentado. Se donaba un peso, dos, quien más coraje tenía llegaba a colaborar con cinco pesos.

El terreno donde se levantó el edificio fue donado por Rodolfo Brisch y se le dio el título de socio benemérito. Los planos fueron presentados por Octavio Marchini.

El 20 de septiembre de 1894 se colocó la piedra fundamental. Fue madrina la Sra. María Beltramino de Vagliente y se hizo un acto con posterior banquete y baile.

(*) – Fragmento de texto perteneciente al Libro del Centenario de la Sociedad Italiana.

Relacionadas

Ultimas noticias