Conocido por su labor poética, fue Escribano de profesión. Además, tuvo grandes aportes a la comunidad, siendo por ejemplo fundador de la Biblioteca Pública «Pedro Echagüe». Aquí compartimos parte de su historia, tal como él mismo la relató en una entrevista publicada en el Libro del Cincuentenario.
En nuestra ciudad, cuenta con su propia calle, en barrio Sancor, ubicada entre otro notable sunchalense como ser Ezio Montalbetti y el ex Gobernador Nicasio Oroño.
Una especial entrevista
Nos decía hace poco un noble espíritu de la capital santafesina, que si bien los pueblos de campaña empiezan recién ahora a destacarse por algunos hechos, en favor de la cultura popular, Sunchales ya tiene en su haber una pequeña obra, gracias al empeño de tres de sus hijos: Félix A. Ramella, Juan G. Bosch y Basilio Donato, todos ellos fuertes exponentes de la cultura.
Ramella, siempre joven, animoso, inspirado, vive alternando sus funciones profesionales con escarceos por el olimpo poético.
Como escribano público, a cargo del registro Nº 29, ha realizado una labor proficua, distinguiéndose por su seriedad y contracción al trabajo lo que le ha valido una confianza ilimitada de los vecinos de Sunchales y pueblos convecinos.
Como poeta, tiene realizada una meritoria obra, justamente elogiada por los conocedores de la materia.
Y en su carácter de vecino, fue siempre un colaborador dinámico, en toda obra filantrópica o cultural. Su palabra elocuente y autorizada es tenida siempre en consideración, por los nobles propósitos que inspiran.
Al solicitársele su colaboración para la confección de este Álbum, aceptó gustoso, enviándonos el trabajo que publicamos en otra página.
Para conocer algunos detalles de su vida, le pedimos una interviú a la que se prestó con placer.
– ¿Ud. nació…?
– En Sunchales el 5 de febrero de 1898.
– ¿Su primer maestro?
– Eugenio Torre. Todavía vive.
– ¿Dónde terminó el sexto grado?
– En el Rosario de Santa Fe, en el Liceo Argentino.
– Prosiguió sus estudios…
– En la escuela Superior de Comercio de Santa Fe, donde me gradué de Perito Mercantil y Contador Público. La escuela se llama «Domingo G. Silva». Luego pasé a la Universidad, ingresando al curso del Notariado, aprovechando la equivalencia del título de Contador Público para el ingreso y de donde egresé con el diploma de Escribano Público.
– ¿Qué actitud adoptó frente al movimiento reformatorio de 1918?
– Me coloqué del lado de la reforma, actuando decididamente en la conquista de sus ideales; fui secretario de la Federación Universal de Santa Fe, en el año 1919, cuando ejercía la presidencia el señor Pablo Vrillaud, hoy fallecido y que fue el espíritu animador del movimiento estudiantil santafesino.
– Al respecto ¿tiene alguna anécdota?
– Si, y se la voy a contar. Después de realizar una de las reuniones más trascendentes y agitadas de la Federación, en la que se trató la expulsión de un miembro que había defraudado el interés de la causa reformista, siendo las 5 de la mañana aproximadamente, el presidente Pablo Vrillaud, se dirigió a su casa para descansar de las fatigas del día y pudo probar que su compañero, el doctor Alejandro Greca no estaba, pues se había ido a San Javier en un viaje urgente por motivos de familia, llevándose consigo la llave de entrada al edificio. Ante este hecho imprevisto, Vrillaud, me dice: no sé dónde alojarme esta noche. Entonces yo le ofrezco gentilmente mi casa -una pieza desmantelada con una sola cama- y él acepta el ofrecimiento, encaminándonos a la calle Junín; pero mientras íbamos en camino, Vrillaud me dice: Y cómo nos arreglaremos si solo cuentas con una sola cama; supongo que no dormiremos juntos. Yo le contesto: Tengo una idea maravillosa. Sortearemos la cama con las almohadas y el colchón. Vrillaud aceptó encantado la idea, y la suerte quiso que le tocara a él el colchón con parte de las sábanas y a mí la cama pelada con las almohadas. Y en esta forma logramos pasar la noche y como estábamos muy rendidos nos pareció que dormíamos en un lecho de plumas.
– ¿Cuándo se graduó?
– En el año 1920.
– ¿A qué se debe su notable progreso como escribano?
– Se debe en primer lugar a la dedicación puesta en la profesión y luego a las relaciones con quienes estoy ligado por el hecho de haber nacido en el mismo pueblo donde actúo.
– ¿A qué número llegan las escrituras a la fecha?
– Exceden las 250; pero ha habido años en que el número pasó de las 600.
– Su vida de político, ¿fue candidato? ¿Cuándo?
– Desgraciada y felizmente, por uno de aquellos azares de la vida, me tocó actuar en política y ser candidato a diputado del Departamento Castellanos. Digo desgraciada y felizmente, porque si bien para mi fue ello un perjuicio material, he tenido la suerte de haber sido derrotado, lo que me dio la oportunidad de evitarme dos cosas: cambiar mi modo de ser y aceptar todas las malas prácticas que nuestra política criolla nos ofrece, o renunciar por no encontrarme cómodo en un ambiente de tal naturaleza. También tuve la felicidad de conocer muchas cosas que a mi inexperiencia le estaban vedadas, todo lo cual me sirvió de lección eficaz y ejemplificadora para el futuro.
– ¿Cuándo hizo el primer verso?
– El primer verso lo hice a los 16 años, y recuerdo siempre que era de amor y estaba dedicado a una niña a quien no conocía ni de vista.
– ¿Qué poesía prefiere?
– El soneto.
– ¿Publicó algún libro, tiene pensado? ¿Cómo se titulan?
– Tengo dos libros próximos a aparecer y son de versos. Uno escrito casi todo en los años 1918 y 1919, que se titula «Sed de estrellas» y otro más moderno, cuyo título es «La epopeya del fuerte». Ambos están en prensa.
– ¿Fue fundador de alguna institución? ¿Cuándo?
– Sí. Fundé la Biblioteca Popular «Pedro Echagüe».
– ¿Qué cargos desempeñó en las instituciones?
– He sido presidente del Consejo Escolar del Distrito, del club Deportivo Libertad, de la Cooperadora de Padres de la escuela Fiscal Nº 379 y de la biblioteca «Pedro Echagüe», de ésta y soy vicepresidente del Colegio Regional de Escribanos de Rafaela.


