Escuela N° 6388 Juan B. V. Mitri hace honor a su nombre

Foto: Diego Rosso.

Los alumnos regresaron a la presencialidad, a la rutina, esa que difícilmente tendrá sustituto: la mirada del docente con el alumno y de los alumnos entre sí. El vínculo necesario, vital para producir aprendizajes.

Para quien caminó una escuela no puede desprenderse de sus marcas. Cualquiera sea la institución, todo cuanto la rodea resulta agradable: sus sonidos, sus olores, sus modos de ser, los gestos de quienes la habitan, todo parece ser una copia de lo vivido y disfrutado.

Llego a la escuela 6388 Juan B. V. Mitri, la escuela que durante años fue llamada La nacional chica para distinguirla de la escuela “Savio”, La nacional grande. Ambas habían nacido por gestión del gobierno nacional, y se diferenciaban de la “Fiscal” creada y sostenida por la provincia.

Mientras espero que me reciban, miro pizarrones, rincones, lugares donde saciar la sed de escuela que aún mantengo. Los pizarrones y láminas llaman mi atención. Encuentro un hilo conductor que seguramente atraviesa la escuela: El trabajo cooperativo y sus valores. Es evidente que el nombre de Juan B. V. Mitri mantiene siempre viva la llama de los principios cooperativos y no se elude la responsabilidad de hacerle honor a quien fuera el precursor del movimiento cooperativista en la ciudad.

Foto: Griselda Bonafede.

Se perciben diálogos constructivos que provienen de las aulas mientras el personal de secretaría y asistentes escolares se esmeran en potenciar la cordialidad.

Me recibe el personal directivo, Claudia González y Laura Kasten. Ambas fueron impuestas por el Ministerio de Educación para una acción reorganizadora. Desde esa misión han producido transformaciones que pusieron como centro los alumnos y su aprendizaje.  Establecieron relaciones armónicas en el espacio escolar que se comparte con las familias haciéndolo más habitable al territorio.

Lo primero que les pregunto es acerca de las consecuencias de la pandemia, las trayectorias de los chicos y los resultados. Me cuentan que nunca tuvieron trayectos nulos, siempre sostuvieron un vínculo con ellos, aunque no fue fácil; tuvieron que apelar a diferentes estrategias para cubrir las faltantes (celulares, computadoras), pero conocedoras de la importancia de mantener firme el hilo vinculante, usaron todas las posibilidades que les permitieron no “perderlos”.  En el proceso de regreso paulatino, los docentes diagnosticaron las trayectorias y retomaron desde el lugar en el que cada uno había quedado para devolverlo al camino iniciado. Hablamos de la importancia de los trabajos en equipo que empoderan a los maestros y los hacen crecer profesionalmente.

Me cuentan con sentido orgullo, que recibieron a la delegación italiana que visitara Sunchales con motivo de la firma del convenio de colaboración entre la Municipalidad de Sunchales, el Municipio de Avellaneda, Legacoop, AGENPIA, ACIA y la cámara de representantes del Friuli Venezia Giulia; la escuela fue el lugar donde homenajearon a don Juan B.V. Mitri, hijo de inmigrante proveniente del Friuli.

Foto: Diego Rosso.

La comunidad se siente heredera de un legado que dejara en la ciudad don Juan B.V. Mitri: la cooperación como forma de vida. Fiel a los principios del cooperativismo trabajan en talleres cuyo objetivo es despertar la multiplicidad de inteligencias de los chicos y fortalecer la tarea de trabajo cooperativo sumado a sus valores. No me había equivocado cuando inferí el contenido observando el continente.

El problema de falta de matrícula que había preocupado al personal se va borrando paulatinamente y los padres del barrio eligen la escuela. Por propia experiencia, no dudo en pensar que es el abordaje pedagógico, decisiones certeras y un clima de serenidad como el que se respira, el que administra los resultados obtenidos.

Como buen equipo de gestión, ambas, tienen la mirada puesta en los alumnos, en las familias donde se apoyan y reciben estímulo. Se reinventan cada día y no dejan de mirar el futuro, de pergeñar proyectos que sostengan la viabilidad de los logros alcanzados.

Foto: Griselda Bonafede.

La escuela 6388, ha logrado ofrecer propuestas de transformación con prácticas innovadoras capaces de identificar comportamientos, vínculos, emociones, expectativas, rituales, recursos, modos de organización e incluso los silencios, tan necesarios para que los niños, sujetos de derecho, transiten la escolaridad con felicidad.

El equipo directivo cumplirá con su función y con el tiempo otras cubrirán su lugar, pero dejarán instalado un modo de trabajo que difícilmente podrá modificarse: templanza, armonía, compromiso y una comunidad que aprende y enseña permanentemente.

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