Cumpleaños 35 del Jardín N° 118, cimiento del nivel inicial de gestión oficial en la ciudad

Foto: Griselda Bonafede.

Días pasados, el Jardín de Infantes N°118 «Myriam Hayquel de Andrés» cumplió sus 35 años. Para los jóvenes padres de la comunidad puede resultar un acontecimiento entre otros, pero para quienes lo vimos nacer, sentimos un llamado desde adentro que obliga a poner la mirada en el pasado para celebrar el presente.

En Sunchales se carecía de un jardín de infantes de gestión pública, entendida como organización independiente, nucleadora de todas las secciones de nivel inicial que funcionaban en las escuelas primarias.

La inquietud de crear un jardín la había dejado el ministro de Educación, Eduardo Sutter Schneider en una visita realizada a la escuela Savio en el año 1981. Había puesto su mirada en el sólido edificio y lo vio posible. Pasarían cinco años para que se hiciera realidad. Así fue que, con la colaboración de la Supervisora de Educación primaria, Berta Giacosa, para realizar las gestiones, se creó el Jardín Nucleado cuya estrategia era: dirección libre instalada en un ambiente de la escuela N° 6169 y las secciones del jardín funcionando de manera satelital en cada escuela primaria. El cargo de dirección se creó el 19 de mayo del mismo año y recayó en la docente titular del nivel, de la escuela Savio, Sra. Mirta Boschetto. Más adelante, tendrían su propio edificio en calle Santa Fe.

Pasaron 35 años «y pocas situaciones escolares dan la ocasión para que la escuela se muestre a la comunidad como institución ciudadana para el resguardo y fomento de identidades sociales y culturales» (Díaz, Raúl. 2001). El Jardín N° 118 asume desde un nuevo paradigma las celebraciones y actos escolares. Propone dinamizar los rituales que caracterizan a los actos escolares. Este año el equipo docente vio la necesidad de celebrar más que nunca, para superar el tiempo en pandemia. Cuentan las docentes: «Se trataba de volver con alegría a «habitar el Jardín», con risas, juegos, abrazos, miradas y algún llanto”.

Convocada la familia, llegaron los primeros recuerdos: carpetas, guardapolvos, bolsitas guardadas en algún cajón de recuerdos.

En la galería de la institución se armó un museo, con los objetos, con imágenes, donde se podía ver la transformación que tuvo el jardín en lo edilicio, en el uniforme, el porqué de su nombre «Myriam Hayquel de Andrés». Mostrar las transformaciones sociales es una tarea pedagógica importante y necesaria, sobre todo en los primeros años escolares.

Fotos: Griselda Bonafede.

La historia se rearmó desde la narrativa de las docentes, pero también de familiares que habitaron las aulas. Sabemos que las anécdotas siempre pueblan los espacios y envuelven de emociones los hechos, enlazando presente y pasado sin barreras.

Con los chicos se decoraron las paredes del jardín para el gran festejo: se hicieron banderines, carteles, flores y colocaron globos.

La consigna fue que el día 20, los alumnos llegaran caracterizados con disfraces. La calle Santa Fe, se asombró al ver llegar pequeños vestidos de lo que más les gustaba: Hombres Araña, Capitán América, princesas, damas antiguas, soldados; una excelente manera de abrir el juego al juego. Los chicos quedaron gratamente asombrados cuando fueron recibidos por sus docentes representadas con distintos disfraces, quienes, desde ese lugar, decidieron formar parte del colectivo alumno. Los juegos libres y orientados: búsqueda del tesoro, canciones, etc. colmaron la jornada con mucha alegría. No faltó la torta.

Todo fue acompañado de manera amorosa, posibilitando que las emociones fluyan y se manifiesten para que cada niño o niña se sienta parte de esa institución. Nadie quedó afuera.

Tal vez, 35 años son pocos para contar una historia, pero este jardín desde su corta trayectoria, tiene la distinción de ser el cimiento del Nivel Inicial, de gestión oficial, en la ciudad. Merced a su creación y crecimiento las docentes del nivel tuvieron voz propia, pudieron proyectar su carrera profesional y ocupar cargos directivos y de supervisión. Desde lo pedagógico se insertó como el puente ameritado para dar paso a la escuela primaria y como si fuera poco, puso el primer escalón para que naciera otro, como fue años más tarde la creación del Jardín Nucleado N° 274.

El Jardín 118 camina seguro en la inserción de niños a un ambiente social complejo, en un mundo global, sabiendo que su función es ponerlos a todos en un ambiente alfabetizador y que para eso necesitan un nuevo enfoque centrado en la construcción del conocimiento. El colectivo docente lo sabe, se prepara y lo ejecuta.

Felices 35 años y gracias por tan esmerada labor pedagógica.

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Griselda Bonafede

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