Transcurrieron 50 años de aquel 25 de Mayo de 1973 donde los ediles comenzaban a desandar su historia. Sunchales había sido declarada ciudad en 1967 pero recién seis años después podía estrenar su Cuerpo Deliberativo.
El paso del tiempo hizo que de aquellos concejales: Julio Oroná, Bernardino Demarchi, Luciano Scarafía, Carlos Toselli, Ítalo Palomeque y Aldo Costamagna, solamente quede en vida Ítalo Palomeque. No obstante, emerge también la figura de Mirta Rodríguez como primera secretaria legislativa, aportando historias y anécdotas de su paso por este espacio.
«No teníamos experiencia… ninguna escuela enseñaba a ser Intendente, Concejal o Secretaria y era el primer Concejo Municipal. Todos estábamos iguales y debimos ir haciendo experiencia acelerada al andar, para estar acordes a lo que la ciudad esperaba», explicó.
«Estaba todo por hacer», rememoró, resaltando que debieron concurrir a la ciudad de Rafaela y otras localidades cercanas para tomar contacto con lo que sucedía legislativamente en cada sitio y poder así tener una idea acabada de cómo llevarlo adelante.
Uno de los aspectos más destacados era que «no era de extrañarse que las reuniones de comisión se extendieran más allá de la medianoche puesto que además de los concejales, solían asistir el Intendente y Secretarios, en una relación fluida y sin tanto protocolo. Para nosotros era una manera de funcionamiento nueva a través de la cual se buscaba lo mejor para cada aspecto de la ciudad».
No faltó una pintoresca anécdota al referir que para poder cumplir con estas tareas, «desde una empresa local nos prestaron una máquina de escribir Remington que usé de 1973 a 1976 en que me fui».
«Cada concejal defendía con capa y espada los argumentos con los que fundamentaba cada proyecto y querían que así se reflejaran en las Actas. Por eso había que esmerarse y darle forma a Actas kilométricas porque luego, en la sesión posterior, se prestaba mucha atención a lo reflejado… Más allá de esto, si bien se defendía cada proyecto con fuerza, se hacía con gran respeto. A pesar de las carencias en cuanto a conocimiento del manejo propio de una sesión y un montón de cosas, siempre se priorizó llegar al acuerdo para el bienestar de la ciudad», continuó.
«Estoy feliz y agradecida a la vida de haber vivido esa experiencia. Nunca olvidaré lo que compartí con quienes fueron los primeros electos por el pueblo para representar sus intereses», sostuvo.
Ítalo Palomeque, del Frejuli así la recuerda también: «en las reuniones formales cada uno opinaba lo suyo, por ahí había discusiones fuertes pero eran muy bien intencionadas, cada uno tenía su opinión. Teníamos las ideas pero por ahí no sabíamos darle la forma para transformarla en una Resolución pero tuvimos la suerte de tener una gran secretaria que fue Mirta Rodríguez, a quien le decíamos, queremos esto y ella le daba forma».
«En materia de obras se hicieron unas cuantas obras, se puso en orden la ciudad, desde el punto de vista administrativo que era lo fundamental. Como no había individualismo, el Ejecutivo se encontraba bien en hacer cosas porque sabía que no le íbamos a cuestionar sino lo que entendíamos que no se podía hacer», agregó en declaraciones formuladas para el video realizado por el Concejo hace unos años.
Finalmente, resaltó que «se hacían cosas con mucha moderación, con mucha inteligencia. No se prometían grandes obras porque no existían recursos para poder hacerlas, sino que se apuntaba a pequeñas cosas que hacían que el vecino se encontrara mejor».




