
Para los hinchas de Unión que hoy tienen mi misma edad, seguramente para encontrar algo similar con la camiseta “del 10” estampada en la espalda deberán retroceder hasta la década del 70, para que ahí aparezca “el Gavilán” Rodríguez, después caminar imaginariamente en el tiempo y ver por los 80 a Carlos “la Cordera” Díaz y un poco más a “Cachito” Martínez, integrante del equipo de Oscar Girard campeón en el 89.
Sobre el final de los 90 un tal “Guilo” Caballero, más precisamente, Rubén Darío Caballero, nacido en San Cristóbal y proveniente futbolísticamente de Argentino de Humberto, se encargó de sembrar gambetas sobre un césped que ya comenzaba a aparecer maltratado, porque se corría más de lo que se pensaba.
Después aparecieron los que dijeron casi convencidos, “no hay más 10”, ya no se juega más con enganche”, ahora hay que correr y jugar rápido… palabras, solo palabras, que se convertían en un verso, un gran verso. Hasta que volvió de Honduras Danilo Tosello y con más de 30 a cuestas, demostró aunque más no sea por un ratito de que, “no todo estaba perdido”.
A cada comienzo de temporada llegaban los que convencían a través de los empresarios a los dirigentes y a los técnicos, porque traían un cartel que decía, “yo jugué en Boca, en Racing y hasta en el Milán de Italia, claro pero, el cartel no alcanzaba y terminaban convenciendo a nadie, cobraban, chau y gracias.
Hasta que en la pasada temporada llegó a Unión, un chiquito de perfil bajo, tan bajo como su estatura, que casi no habló de su pasado, no se colgó ningún cartel vendedor de fantasías y sólo se dedicó a demostrar sobre la verde gramilla todo lo que sabía hacer.
Arrancó jugando de lo que sabía, de 10 y fue como que el hincha de Unión volvió a ver en él, al Gavilán, la Cordera, Cachito, o el Guilo Caballero. Después, el técnico entendió que le servía mas jugando por derecha y apretado a la raya, fue cuando él no fue el mismo, porque se sintió cerrado, privado de su libertad, esa libertad que solo sabía de gambetas y atrevimientos, eso que le gusta a la gente que va a la cancha.
Este año, “le devolvieron su libertad”, es por ello que juega, hace jugar, gambetea, es feliz, despliega toda su prosapia futbolera a cada domingo, si es que lo dejan en función de un equipo que tiene ambición de triunfos para apuntalar una buena campaña.
Se llama Cristian Zarate, Nació en Isla Verde en la provincia de Córdoba el 29 de Septiembre de 1979, jugo más 250 partidos en primera, proviene futbolísticamente de… qué importa de dónde proviene…?, nunca se guie por el cartel, porque el cartel, no le asegura nada.
Solo le digo que si a usted le gusta el buen fútbol, más allá de que sea hincha de Unión o no, disfrútelo, disfrútelo como lo disfruto yo a cada fin de semana, porque Zarate es el último, o uno de los últimos poetas y entienda que no siempre es necesario correr más de lo que se puede pensar, que se puede pensar y jugar al mismo tiempo.

