El Gigante Blanco

Sunchales se extiende hacia el norte a través de la Avenida Belgrano, una arteria que fue creciendo y se yergue en el presente a través de edificios como pináculos que ganan altura para sobresalir mostrando su estructura particular y garbosa.

El Club, las viviendas de varias amigas y una nieta, son referencias que me convocan mostrándome en forma permanente este crecimiento ponderable. Y desde hace varios meses, sobre su mano derecha direccionada hacia ese norte, un gigante blanco ha comenzado a mostrar sus aristas empinadas, magníficas, que se enarbolan junto a paredes más breves, más modestas, que desde aquel increíble 1944 florecieron con el nombre de Hospital «Almícar Gorosito», destacado médico de ese Sunchales con calles de tierra. Un pueblo ansioso de contar en su seno con un ente de tal envergadura, que abarcó a la región desprovista de las manos, el equipamiento y la sabiduría de los profesionales, sumados estos a la compañía de acólitos para colaborar en todos los órdenes de las necesidades.

Y allí estará, nuevamente, esa pléyade de almas entregadas con vocación y profesionalismo para depositar su caudal maravilloso y llenar toda la estructura edilicia que será excelente- sin dudas-,auténtico orgullo de cada sunchalense. Amalgama entre quienes diseñan, levantan, construyen muros que parecen fríos y una multiplicidad de acciones en beneficio de la salud, potencia y fortaleza que se consumará con la maravillosa erudición y entrega fortalecida de nuestros profesionales.

La añosa estructura asoma detrás de una de las ampliaciones más recientes. Mientras tanto, el cartel de obra anticipa más cambios.

“El asombro verá cómo crece la ciudad donde hubo un Fortín” escribió Mario Vecchioli dándonos la letra de una canción. Los gobiernos de dos épocas distintas sumaron sus decisiones y el futuro nos ubicará frente a una ponderable realidad que nos llenará de auténtico orgullo. Esa esquina de la Avenida Belgrano será un ponderable referente y las acciones que en él se consumen continuará escribiendo destacados capítulos de los cuales iremos dejando constancias.

Cada día el gigante blanco de la Avenida Belgrano va modelando su cuerpo. Ya no tenemos el pincel de Pilar Monserrat pero las cámaras captarán etapas progresivas de tan estupenda obra. El futuro congregará cuerpos dolientes y mentes sabias, manos con experiencia, componentes primordiales para cruzar el camino que se ambiciona.

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