En pocas horas se cumplirá el primer año de gestión de Pablo Pinotti al frente del Municipio local. Desde el Concejo llegó por anticipado la primera buena nueva: su bloque tendrá la Presidencia, posibilitando una mayor cercanía entre ambas agendas.
Con seguridad, lejos ha estado este año de ser el soñado por quien, con pocos años, ha acumulado una vasta experiencia en la labor pública (cubriendo diferentes cargos, desde Concejal a responsable del Nodo y Diputado). Siempre fue mencionado como una alternativa viable a la Intendencia y cuando arribó, le ha tocado coincidir con un Gobierno Nacional que aplicó una drástica reducción de presencia y una Provincia que buscó llegar a un equilibrio, a partir de medidas similares. No obstante, en esta segunda mitad de año, comienzan a verse resultados del alineamiento partidario, con el desembolso de fondos para diferentes áreas.
Pinotti también ha tenido mucho trabajo en lo local, buscando recuperar una ciudad que en el último tramo de la gestión anterior transitó a baja velocidad. Se encontró con múltiples inconvenientes, el más visible es el caso del Sunchalote pero también con otras situaciones complejas de obras cobradas pero no ejecutadas. Sin embargo, hasta el momento -con un año de gestión- no se ha establecido fehaciente y públicamente dónde se encuentra la ciudad.
Sucede que más allá del Informe por el caso Sunchalote, no hubo Auditoría de cierre (y en principio ni tampoco habrá en tiempo y forma de este año en curso). Los primeros Informes de Secretarios generaron preocupación pero el tiempo fue pasando y se desconoce cuál ha sido la postura adoptada: públicamente, se concentraron en trabajar con una mirada a futuro y sin volver hacia la gestión previa.
La conformación de su Gabinete, basado en profesionales ajenos a la política, buscó darle frescura a la gestión, posicionándola desde un lugar distinto. En líneas generales, ha dado resultados, con lógicos puntos flojos que deberán ser ajustados en el año próximo.
Tener una ciudad ordenada debiera ser una constante y no un objetivo. Lo mismo que la búsqueda de la identidad sunchalense, algo que se está intentando llamativamente sin el aporte del Museo y sin ninguna pata histórica. Hasta ahora, la gran mayoría de las decisiones tomadas, han tenido un amplio respaldo comunitario y en momentos en que en la calle se escuchaban algunos cuestionamientos ante un aparente empantanamiento, los fondos provinciales y las resoluciones locales, destraban esto, alejan fantasmas y abren un panorama promisorio.
Se debe ser consciente de que las obras más importantes se encuentran alejadas de la posibilidad de ser afrontadas localmente pero renovar cloacas o mejorar iluminación, permiten al vecino, sentir en carne propia los avances, tal como será pronto ver nuevos vehículos de la flota del Corralón y otras dependencias.
Para 2025, a Pinotti le quedan desafíos que pueden marcar su futuro: deberá resolver el Basural / Complejo Ambiental, reordenar el tránsito (¿será el tiempo de las ciclovías?) y demostrar que hay bases que pueden trascender gestiones, si se trabaja con proyección y organización. Con las Tasas Municipales ya ordenadas, una macroeconomía que aparece en el horizonte como estable, con 3/4 de mandato por delante, será el escenario ideal para demostrar cualidades de liderazgo, gestión y organización.


