
El segundo intento colonizador de estas tierras, fracasó como el primero pero no obstante, dejó varias características propias. Habiendo sido encarado tan solo un año después del anterior, contó con la figura de Don Carlos de la Mot, un belga que encarna mitos tales como el de haber construido un castillo en esta zona aunque no tuvo prácticamente ninguna responsabilidad para con lo que debía hacer que era sostener el desarrollo urbanístico local.
Lamentablemente, este segundo intento no prosperó y en 1872 se produjo el desalojo de la Colonia. Habría una tercera oportunidad más adelante pero primero, las escasas familias que aún permanecían -algunas se habían trasladado a la zona de Esperanza- debían aún dejar atrás la mala imagen cosechada por La Mot, quien prácticamente no había estado presente en el lugar, generándose además inconvenientes y dificultades por el idioma, la religión, las monedas y las costumbres imperantes.

