(Por: Mariano Gil – Para: El Tribuno) – Este Juventud Antoniana es cosa seria. Le pueden faltar jugadores importantes de su estructura, pero el espíritu de equipo sigue siendo el mismo. Al «santo» se le podrá reprochar muchas cosas, se le podrá marcar errores, muy pocos por cierto, pero también se deberá decir que es un equipo con todas las letras.
Un equipo que todavía no tocó su techo. Esto quedó demostrando ante Unión Sunchales. Da gusto ver cómo nadie se sale del libreto, y cuando lo hacen es para sorprender al rival, porque cada uno atiende su juego a la perfección. No es fácil para ningún entrenador cambiar de sistema sobre la marcha, porque eso significa horas de trabajo para aceitar bien las piezas, y la dupla Velarde-Duré creyó que para este encuentro era conveniente variar el esquema que se venía utilizando.
Y acertaron, porque Juventud Antoniana jugó a imagen y semejanza de sus entrenadores. El «santo» sabía que en noventa minutos se jugaba la vida. Sabía que esta vez no podía fallar. Que un paso en falso tiraba todo el trabajo de meses por la borda. Y Juventud jugó con los dientes apretados, con actitud, y concentración. A esto le adosó fútbol y contundencia. Ingredientes que hicieron un coctel explosivo para que el «santo» pase por arriba a un tímido Unión Sunchales. Con Erich Chmil como patrón y abanderado en esta cruzada, Juventud fue al frente desde el primer minuto como marca su historia, la de un grande del interior. Así fue llevando a los santafesinos a refugiarse atrás.
Primero lo tuvo Liendro, pero no pudo conectar un centro bárbaro de Cháneton. Más tarde fue Marcelo Guaymás quien dibujó un buena jugada que terminó en córner. El mismo volante se encargó de ejecutarlo, y la pelota terminó en la cabeza de Eric Chmil, quien con un frentazo espectacular, puso la pelota en un ángulo. En ese gol Juventud encontró rápido la tranquilidad que necesitaba, y obligó a Unión Sunchales a salir a buscar el partido. Esto favoreció al «santo», porque se encontró con más espacio. A los 25′, Juan Arraya, tras una equivocación del arquero Núñez, tuvo el segundo en sus pies, pero el goleador fue derribado, claro penal que el árbitro Arco ignoró.
Esa superioridad de Juventud quedó sellada cuando Hernán Lamberti hizo una jugada bárbara, dejando cuanto rival salía a cruzarlo. El volante llegó al fondo, y tiró un centro perfecto para el «Flecha» Arraya definiera con un remate seco (PT 42′).
Juventud siguió con la misma actitud en el complemento. Salió decidido a liquidar el partido, y tuvo sus chances en los pies de Arraya y Guaymás, pero esta vez les faltó la estocada final. Unión Sunchales seguía tan apático como siempre. Sólo algún arrebato individual de Juan Fleita o Juan Zerrizuela llevaron algún peligro hasta el arco de Dei Rossi.
Y cuando esto ocurría, el arquero «santo» resolvía con solvencia. Juventud dio otra muestra de ser un equipo con todas las letras, y que está en condiciones de seguir apostando fuerte a este plantel que tiene muchas ganas de hacer historia.

