
Quimsa no pudo encontrarle la vuelta hasta ahora al triángulo goleador que forman “Sepo” Ginóbili, “Colo” Wolkowyski y Robert Battle. Y cuando logró bajarle el goleo a éstos, apareció el boricua Galindo, Saglietti o el juvenil Fernández Chávez para amargarle la noche.
Hoy, desde las 22, la “fusión” intentará recuperar terreno en la Liga y cerrar el convulsionado año 2010 con una victoria, venciendo nada más y nada menos que a su “karma”: el “Tigre” de Sunchales.
Buen segundo tiempo
El equipo local, que llega precedido de un buen segundo tiempo ante Sionista, lo que le permitió sumar su primera victoria en la Segunda Fase, deberá jugar con ésa intensidad defensiva, con la actitud del complemento para superar al equipo de Flor Meléndez.
No será sencillo, más teniendo en cuenta que el plantel no es todo lo largo que se creía (Balbi no fue utilizado el sábado, toda una señal, González el jugador franquicia jugó apenas 12 minutos y Levrino, sólo unos segundos), por lo que la exigencia es mucha para tan sólo 7 valores en ese verdadero “horno” que es el estadio “Ciudad”, tras una jornada tórrida como la del sábado último.
Apoyado en el gran trabajo de Dionisio Gómez Camargo y Julio Mázzaro (los dos jugadores más reconocidos por la afición), la “fusión” sacó adelante un partido complicado ante Sionista.
Lo hizo jugando por momentos con Marín y Mázzaro como bases, cuando Treise debió tomarse un merecido descanso; o dándole muchos minutos al recién llegado Villegas (hay que pasarle más la pelota) y a Damián Tintorelli (9 en el último cuarto).
Llega golpeado
Por su parte, Libertad cayó de manera estrepitosa el sábado ante Atenas en Córdoba, por 102 a 63, por lo que querrá recuperarse en un estadio “Ciudad” que siempre le sienta bien (no nos olvidemos que hace unos años atrás dio la vuelta olímpica en Santiago). Los “Tigres” se toparon con un Atenas prolijo, duro en defensa y de prestarse mucho el balón en ataque, por lo que perdió sin atenuantes.
Partido “chivo”, si los hay, el que Quimsa afrontará esta noche ante Libertad. La mejor despedida del año sería con una victoria en casa, para -de alguna manera- renovar el crédito con la afición y mirar el futuro con mejores expectativas.

