Teatro: El Festival Uaifai avanza con funciones agotadas

En la nueva edición del Festival de Micromonólogos Uaifai avanza con un éxito total. Las funciones de los domingos, tanto en el Programa A, como en el Programa B, se realizan con funciones agotadas en las distintas salas de Casa Steigleder, sitio elegido nuevamente para desarrollarlas.

De esta manera, se confirma lo acertado de repetir esta propuesta a nivel local, quedando en claro que la ciudad sostiene una avidez marcada de teatro sunchalense.

Este fin de semana, además, se contó con una modificación especial en el Programa A, contándose con la presencia de Marcelo Allassino, impulsor de este formato y Director de Sacro, obra que se ofreció especialmente.

Primero fue el momento de disfrutar de Bentonita, la producción de Vanina Piccoli, que aquí cuenta con la actuación de Susana Rizzotto y la Dirección de Gabriel Fiorito.

Desde el vamos sorprende la puesta en escena, con recursos lumínicos muy bien utilizados y una escenografía en donde cada elemento tiene un sentido especial. Además, el arranque sorprende a los espectadores de una grata manera.

La heroína cautiva, sube y baja por las escaleras y rápidamente logra generar una empatía con los asistentes, que esperan por su evolución hacia su próxima fase.

Luego fue el momento de trasladarse a la siguiente sala, donde esperaba Marina Trossero para poner el cuerpo a «El paisaje perfecto», obra de Valeria Días y dirigida también por Fiorito.

La tecnología se funde con una interpretación magistral, los movimientos fluidos que logra Marina, cautivan a los presentes desde el inicio mismo. La incorporación del banco y otros mínimos elementos le aportan intimidad a un relato que fluye con un ritmo magistral, combinando cadencia con gracia y empatía.

El tramo final, si bien permite intuir parte del contenido, guarda un margen para el asombro justo antes de que la música y los aplausos invadan todo…

El cierre estuvo reservado para la «Invitada Especial». «Sacro», de Marcelo Allasino, con la actuación de Marcelo Gieco y Gustavo Molfino en la encarnación de la obra de Andrea Maju, fue un topetazo certero, de esos que pegan bien hondo.

El manejo corporal de los actores, la precisión con la que se manejó el tono de voz, junto a la música sacra que permaneció siempre de fondo, le aportó un color de dramatismo especial. Los detalles de las telas y elementos incluidos en la puesta en escena, acompañaron de gran manera, combinándose incluso con las paredes enteladas que de por sí se encuentran en este sector de la Casa Steigleder.

La puesta fue un reflejo de la capacidad de Allasino en buscar tópicos que no permiten permanecer indiferentes y obligan a pensar y reflexionar acerca de lo que se ha visto.

Quedan aún dos fines de semana más para poder disfrutar de esta edición del Uaifai, buena opción para los domingos sunchalenses.

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