Sunchales del Pasado – 07: La escuela laica

Semana del 10 al 17 de junio de 1917.

La escuela laica

No es un tema de reciente discusión. Ya en 1917 la prensa de la provincia de Santa Fe, partidaria, una parte, del sistema laico de enseñanza y la sostenedora de los derechos de la iglesia tradicional, por la otra, trensábanse en apasionadas polémicas a raíz de un proyecto de ley, que presentara en las cámaras el diputado L. Ferrarotti sobre la laicidad de la instrucción pública.

No se trataba de modificar la Constitución, la cual sostiene el culto católico sino modificar la ley de educación común del año 1886, en la parte referente a la enseñanza religiosa.

La cuestión es vieja. Anteriormente, en 1853 el convencional Zenteno al discutirse la carta magna de la república en el cabildo viejo de Santa Fe, había propuesto la separación de la iglesia del Estado, sin conseguirlo, por cuanto, siendo la mayoría de los congresales católicos, se opusieron y más cuando Zenteno se enfrentó con los argumentos de los clérigos Fray José M. Pérez y Benjamín Lavaysse.

Y si tuviese que agregar que, el asunto no es de palpitante actualidad, citaría el caso de Francia, cuna de la civilización, la cual hace 157 años que se debate en el laicismo de sus instituciones culturales y educacionales sin conseguirlo totalmente, por cuanto, son muchas las escuelas donde los niños reciben instrucción religiosa, pese a la vigencia de la ley laica y muchos los gremios de maestros católicos.

Si en 1917 los pocos intelectuales del pueblo de Sunchales, discutían la conveniencia e inconveniencia de la escuela laica ¿qué tienen de nuevo los moviminetos actuales pro reposición de la ley 1420?

La enseñanza religiosa se ha impuesto en las Universidades, como materia común. Y aquí se discute el asunto. Los adversarios de la doctrina, le niegan a ésta su carácter cientifista, por consiguiente debe excluirse de los cláustros la Biblia, el Evangelio y el Catecismo, por no ser ciencia como las demás que estudian. Los católicos, por el contrario, sostienen que es ciencia y no una simple teoría metafísica que se pretende incluir como materia en los colegios y universidades.

Unos y otros definen su tesis con argumentos que realmente desconciertan por la profundidad de los pensamientos, los conceptos filosóficos y juicios jurídicos que emiten y sobre todo, por lo delicado del terreno espiritual por donde se incursa, al extremo de que, quien se siente inquieto, se pregunta. ¿Y entonces, quién tiene la manzana del bien o del mal en sus manos?

El proyecto del diputado Ferrarotti, apasionó un momento y todo quedó luego, en aguas de borraja. No obstante, la gente de Sunchales había llegado a una conclusión original. Decían: si los laicos impugnan la doctrina alegando que, solamente sin ella se pueden formar conciencias libres, juventudes sanas y los católicos quieren esa doctrina para conseguir idénticos fines ¿quién les impide llegar a una conciliación cordial, teniendo iguales propósitos formativos?

Comisión pro Fiestas Julias

No queriendo, los vecinos, dejar pasar desapercibida la efeméride julia, como había acontecido el 25 de mayo, se reunieron varios de ellos, a invitación expresa de la C. de Fomento, en un salón de las dependencias del Cine Centenario, designándose la siguiente comsiión de fiestas: Américo Ferrero, Raúl Sarrat (primer gerente del Banco de la Nación), Dr. Luis H. Volpe, Fernando Guerín (farmacéutico), Mario Tonero, Misael Ríos, Alfredo Marchini y Francisco A. Díaz (director de la escuela Nº 379). Posteriormente el Sr. Díaz, renunció pretextando sus múltiples preocupaciones.

Recuerdo, porque estaba presente en la reunión que se discutió largamente el asunto del Te Deum en el programa oficial. Había tradicionalistas, liberales y católicos, todos los cuales emitieron su opinión, respetable por cierto, pero el punto álgido de la cuestión eran los 40 o 50 $ que Don Antonio Alonso, cura párroco, quería cobrar por el oficio religioso.

Se resolvió que se incluyera el Te Deum en el programa sin compromisos monetarios para la comisión y que las escuelas concurrieran libremente, sin invitación oficial.

Yo también hablé y dije: opino que se debe concurrir al Te Deum, para conservar la tradición; que con los alumnos de las escuelas, se podía prescindir de aquellos, cuyos padres se opusieren; que tocante al servicio religioso, estaba casi seguro que, Don Antonio Alonso, no cobraría, ni un centavo. Y así fue.

Ausentose de la localidad

Después de una destacada actuación en el comercio local, se ausentó del pueblo, el Sr. Adolfo Gietz, yerno de Don José Lombella, casado con una hija de éste de nombre Italia (el Sr. Gietz falleció hace muchos años).

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