
En el encuentro televisado que cerró la fecha, Unión jugó uno de sus mejores partidos de la temporada, con un protagonismo que no estuvo centrado en un jugador -más allá de los excelentes rendimientos individuales como los 23 tantos de Barovero- sino que el conjunto en su totalidad tuvo un gran andar. Además, Charata poco pudo hacer ante una inspiradísima noche desde la distancia (14/26, 54% y varios lanzamientos fueron apresurados por la chicharra lo que en realidad, la certeza fue aún mayor).
De movida y con casi una perfecta efectividad, el Bicho dejó en claro cómo quería jugar: 2/2 en triples, pases y solidaridad (10-2). Del otro lado, era el Deportivo Rodgers, que con cinco puntos consecutivos pretendió sacudir la modorra de su equipo. La cosa fue por ese carril, logrando el local construir una pequeña diferencia con más triples (37-28).
Después, la cosa se desmadró, todos entraron en una etapa de confusión, corriendo mucho y lanzando apresuradamente. en medio del caos, Parola apostó a dejarle el perímetro esperando yerros y corriendo de contra. El problema fue que Unión casi no marró y ellos no consiguieron demasiadas contras, lo que se tradujo en casi un suicidio.
El complemento fue más de lo mismo, una veintena de puntos de distancia, con la particularidad en el local que, a excepción de Mofunanya y los Juveniles Rivero y Lizarraga, todos convirtieron desde los 6.75.
Parola intentó con minutos, trató de provocar la reacción anímica con retos, movió el banco pero nada le dio resultado. Hubo un momento donde los de Chaco se acercaron a una docena de tantos pero otra vez una ráfaga letal desde la distancia puso las cosas en su lugar.
El cierre fue para los Juveniles y el regocijo de los presentes, que saborearon por anticipado una victoria que los ha llevado a la cumbre del TNA2 pero sobre todo, un juego que demuestra una alta dosis de recuperación, a través de la cual, Unión envía un claro mensaje a sus perseguidores.

