«Caminando por la nueva vereda hecha sobre la avenida del ferrocarril, he visto que a la mayoría de los árboles plantados el viento los inclinó hacia el norte, por lo tanto lo correcto sería que «ya» los ubiquen con la inclinación correcta, colocándoles algun tutor», nos comentó un lector. Fuimos hasta el sitio y pudimos fotografiar los ejemplares que se ven por sobre y debajo de estas líneas. Si bien es comprensible la demora en normalizar la ciudad, puesto que el fenómeno ha tenido alcances difíciles de contabilizar, la implementación de tutores es una tarea que a priori no debería retrasar las demás labores (necesarias por cierto, como esta).
Nos gustaría pronto poder tomar tomas comparativas, en las cuales los árboles hayan sido enderezados, recuperando el sentido vertical y salvándose de una inclinación que, de mantenerse por un tiempo más, puede llegar a ser casi definitiva.


