
Central Córdoba extendió con el triunfo un momento futbolístico de 4 victorias consecutivas y más de 360 minutos sin que le conviertan goles a su arquero Burtoboy.
Aquella jugada en solo 5’ de juego donde “el cata” Díaz desairó a Burtoboy y no pudo terminar la jugada en gol, sería el común denominador de un equipo que creó ofensivamente no menos de 8 insinuaciones en ataque, pero que ni pudo ni supo definir.
El equipo de Daniel Córdoba que se armó bien del medio hacia atrás, lograría en 38’ de la primera etapa llegar al gol producto de una propuesta ofensiva por izquierda que, empezó en Suarez y terminó con el remate cruzado de Salvatierra derrotando a Núñez.
En el complemento, el técnico alviverde movió las piezas, y con el ingreso de Molina por Giuste sumó más gente en ataque para intentar ser más punzante ofensivamente.
Así se adueñó de la pelota y tal vez con más ganas que claridad en el juego, se fue a jugar en terreno “de enfrente” y bien cerca de un atento arquero rival, buscando una igualdad que por momentos mereció.
Todo parecía indicar que esa insistencia tendría su premio cuando Ochoa quiso sentenciar desde los doce metros un claro penal que le habían hecho a Fraire, pero las manos de Burtoboy fueron abajo sobre su caño derecho y se quedaron con la última chance del equipo local.
Desde el sector de plateas, apenas algunas palmas se chocaron entre sí como para descargar la bronca, después lo demás fue silencio y cabezas gachas para despedir de la cancha a un equipo que hace 8 fechas que no gana, más allá que, como este último domingo entregue hasta la última gota de sangre.

