(Por: Jorge Cardoso) – El Estado posee tres poderes independientes entre sí que con su accionar deberían garantizar que ninguno avance y abuse sobre los ciudadanos, sus deberes y obligaciones.
Como el Ejecutivo no cumple con la ley de movilidad de las jubilaciones, los jubilados recurrieron al Judicial para que éste resuelva (siendo claramente su competencia). Este, en lugar de obrar en función del rol que le asigna la Constitución, es decir, resolver el pleito de acuerdo a derecho, pasó la responsabilidad a los otros poderes del Estado para que estos encuentren una solución.
Valientemente se lavó las manos como Poncio Pilatos. Ese acto tuvo como contrapartida el elogio del actual presidente, lo que equivaldría a decir, de la parte querellada; lo que demuestra la infamia cometida.
La «solución» actualmente se encuentra en el Legislativo, pero oh sorpresa, los legisladores de la mayoría, a quienes sólo les interesa satisfacer al presidente con la esperanza de recibir favores recíprocos en otra ocasión, no dan quórum cada vez que se decide tratar el tema en cuestión y, mientras la inflación real carcome el poder adquisitivo de los haberes injustamente congelados, miles de jubilados, ante la indiferencia absoluta de quienes deberían defender sus derechos y garantías, son condenados a la marginación, a la falta de atención médica y recreación; a la pérdida de la autoestima, la dignidad y de la credibilidad en las instituciones de la República con el peligro de que, cómo en cascada, esa falta de credibilidad se transmita a sus hijos y nietos, contribuyendo a formar ciudadanos escépticos al sistema democrático y ante la injusticia, brote un clamor de una escala de valores al dictado.
Jorge Augusto Cardoso
LE: 7784561

