
El partido arrancó bien para el Bicho, que sabía que podía repetir lo hecho 48 horas antes y que todo dependía «de este grupo de gladiadores», tal como se los vino llamando en las últimas horas. Lo cierto es que motivados por la adversidad, inspirados por los resultados y con gran confianza, luego de un inicio parejo (21-19 y 20-19), llegaría una nueva prueba de carácter para los de Hiriart.
Ocurre que el tercer chico fue muy flojo en el local, especialmente en ataque, donde se lo vio maniatado y sin encontrar claras opciones, pasando largos minutos sin convertir. La visita fue escapándose y tras pasar al frente (41-43) surgió la figura de Francis Nwankwo para liderar los ataques y estampar la máxima de 11 puntos (43-54).
Pareció que era ese el momento de quiebre de un Unión que sin embargo no se rindió y fue descontando lentamente la distancia. Le llevó hasta casi la mitad del último cuarto poder ponerse nuevamente en partido pero una vez que niveló las acciones, el mismo impulso lo hizo seguir defendiendo, recuperando y convirtiendo.
La victoria estaba al alcance de la mano y la jerarquía de dos de sus piezas más experimentadas como Ríos e Ingratta terminaron de concretarla, uno desde las conversiones, el otro con la defensa y un triple que fue una puñalada para sacar seis puntos de luz cuando restaban 23 segundos y así sentenciar el pleito ante la incrédula mirada de Pfleger que ahora deberá convencer a sus dirigidos de que pueden retomar la senda de la victoria frente a un albiverde que con justeza irá agrandado a Misiones a buscar escribir una nueva página gloriosa.
Planilla completa del partido.

