(Por: Mirta Rodríguez) – Para hablar del mismo necesitamos retroceder en el calendario al ciclo lectivo 2006, cuando en ocasión de realizarse un curso sobre Cooperativismo, docentes del Jardín de Infantes N° 118 «Miryam Hayquel de Andrés» y sus pares responsables de la Cooperativa Escolar «Cooper.ar» de la escuela de Enseñanza Media N° 445 «Carlos Steigleder», junto a los alumnos integrantes de la misma, intercambiaron pareceres tendientes a concretar –en forma conjunta- un Proyecto Educativo para cuya realización los responsables deberían poner en práctica los postulados de la doctrina cooperativista y a la vez, destinar el beneficio económico que obtuvieran con la concreción, a una entidad de bien público. Resultó elegido para ser destinatario de este acto solidario el Hospital Rural N° 32 «Almícar Gorosito» de nuestra ciudad.
Finalmente llegaron a un acuerdo sobre el particular y se puso en marcha una positiva iniciativa, que iba a tener como principales protagonistas a niños y jóvenes estudiantes sunchalenses.
El producto a fabricar por los adolescentes de «Cooper.ar» eran bolsitas de papel –destinadas a regalerías- las que una vez terminadas, serían coquetamente decoradas con dibujos y pinturas realizados por los pequeños alumnos del Jardín de Infantes N° 118.
Comenzó el trabajo coordinado y a fines de ese año, con el importe recaudado en la venta de los mismos a negocios y particulares, lograron adquirir ventiladores para el citado centro de salud.
Afortunadamente, dicho proyecto tuvo continuidad en el año lectivo que está próximo a culminar y en esta ocasión con lo recaudado con las ventas, los hacedores de esta valiosa iniciativa, decidieron adquirir frazadas y cubre colchones impermeables para la sala de Niños del referido hospital local.
Seguramente, en ocasión de concretarse la entrega oficial del producto del esfuerzo compartido y del trabajo entusiasta, cada uno de los participantes de esta destacada experiencia, sintió íntimamente la satisfacción de haber hecho realidad un proyecto, más allá de las diferencias etarias y de continentes escolares; demostrando no sólo que cuando los esfuerzos se suman las metas se alcanzan, sino también que los jóvenes y los niños tienen la capacidad innata de involucrarse en actividades tendientes al logro de objetivos nobles. Está quizás en los adultos, el saber motivarlos, incentivarlos y guiarlos.

