“La calle habla de posibilidad y debemos sumarnos al rumor”, dijo el lunes por la noche Gonzalo Toselli al cerrar la segunda parte de su discurso de apertura de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante. El mandatario ya había trazado una apretada síntesis de lo hecho el año pasado y se refería a lo que viene de aquí en adelante.
No obstante, sorprendió con dos frases que tirarán abajo pequeñas murallas de estabilidad erigidas en estos últimos años. Las dos llegaron de forma natural y se fueron transformando en signos positivos de la gestión. El tiempo pasa y las cosas están cada vez más caras por lo que el lunes por la noche, Toselli anunció dos medidas que tendrán gran impacto en la comunidad: la primera, la inminente toma de un crédito para seguir avanzando con la obra pública requerida por la ciudad.
En el presupuesto se contempla la recuperación del pavimento urbano pero el sistema de cloacas ha llegado a su fin de la vida útil y es necesaria una definición clara al respecto. Reemplazarlo con fondos propios puede demandar mucho tiempo por lo que la toma de un crédito para ello no suena descabellada. “Pretendo un Sunchales más ordenado, que se desarrolle en lo cultural, en lo educativo, un Sunchales universitaria, con cien por ciento de su infraestructura cubierta. Probablemente acudamos a este cuerpo para la toma de un crédito y así no quedarnos atrás”, dijo.
Por otra parte, confirmó que está en estudio un incremento de tasa municipal. Estabilidad heredada de largos años trinchieristas inmóviles, ha llegado el momento de ajustarlas a la realidad. En su discurso, el mandatario admitió que ya hubo conversaciones con los concejales pero será un camino largo por recorrer. “Estamos analizando un probable ajuste de tasas porque estamos lejos de la realidad. El cuerpo algo conoce pero debemos seguir analizándolo”, comentó.
Los dos cambios tendrán impacto en la comunidad, ya que representarán mayores costos impositivos o elevación de la contribución por mejoras. El pavimento gratuito ya se está terminando (faltan tres cuadras aproximadamente) y de ahora en más todos pagan. Hace no mucho tiempo atrás, la oposición denunció que la variación en el costo de categorías era un incremento encubierto al pretender hacer pagar lo mismo a quien tenía pavimento con quienes cuentan con ripio. También se ha variado el mínimo para el Derecho de Registro e Inspección que cobra la administración local.
Todo esto va dibujando el perfil del gobierno de Toselli, decidido a recuperar el terreno perdido. Administrativamente correcto, políticamente inquietante, los aumentos llegan cuando es innegable el rumor de incremento de la tasa de agua potable y cuando las empresas distribuidoras de energía eléctrica anuncian modificaciones a corto plazo. ¿Podrá la gente comprender los retoques?
Los costos son diferentes, los valores se van adecuando a la situación actual después de largo tiempo de permanecer inmóviles y mantenerse alejados de las actualizaciones. Todo pasará por una cuestión de comunicación. Depende cómo se le explique a la comunidad para que esta entienda que ya nada es lo mismo pero que así debe ser.

