La ruta de la leche o el despertar del turismo rural

“El turismo rural es una actividad no explorada hasta ahora en estas comunidades pequeñas, porque éste no había sido visto como una fuente de ingresos o desarrollo”, señaló el presidente comunal de Humberto I, Jorge Ortiz Zaballa.

La potencialidad productiva de la cuenca lechera santafecina fue lo que impulsó la creación de circuitos productivos en Humberto I, Moisés Ville y Sunchales, a través de los grupos de Cambio Rural del Inta Rafaela. Esta propuesta de desarrollo está basada en un turismo no convencional, desde la valoración de los recursos productivos, históricos y culturales.

El interés en materia agroalimentaria de la zona hizo que se pensara en un proyecto donde los múltiples actores (productores, artesanos, comercios, municipalidades, escuelas) se articulen para mostrar sus recursos y el trabajo que realizan. “Estamos en ese proceso y lo más importante del proyecto es ponerles valor a los recursos que pueden ser mostrados”, resaltó la agrónoma Fabiana Beccaria, que integra los grupos de Cambio Rural.

La tradicional fiesta de la Bagna Cauda en Humberto I, además de destacar a este pueblo, reúne una gran cantidad de visitantes. Sin embargo, su historia ha sido olvidada y de eso se trata parte de la propuesta del rescate cultural. “A nosotros nos identifican como el pueblo de la Bagna Cauda pero tenemos muchas más cosas que la fiesta. Por eso queremos tomar este turismo gastronómico como un eje para que la gente conozca y ame el lugar”, afirmó la docente Claudia Chiapero.

En consecuencia, hay una propuesta de educación agroecoturística en las escuelas de la Egb y el Polimodal en marcha, que propone que cada establecimiento de la región se interiorice en su historia y su tradición, como un medio de arraigamiento de las futuras generaciones y de redescubrimiento del patrimonio cultural.

Historia viva
Saber entonces que Humberto I no tiene fundadores, que surgió a partir del loteo de tierras bajo la política inmigratoria de 1880, que en 1888 llegó el ferrocarril y que Humberto se escribía sin hache, en honor al rey italiano, son parte de la historia de esta región. Y el sector productivo no quiso ser menos. Ejemplo de esto es visitar el campo de los organizadores de la Fiesta de la Bagna Cauda, Vicente y Marta Bauducco, que tras cuatro generaciones siguen adelante y sostienen “que el proyecto de Turismo Rural permitirá conocer a fondo la producción agropecuaria”.

Vale destacar que las visitas de sudafricanos, holandeses y franceses interesados en conocer la producción lechera en la Argentina y la gran asistencia de público a las fiestas tradicionales son los factores que despertaron el interés entre los actores de poder participar en un proyecto colectivo. “Jamás el productor agropecuario pensó en recibir visitas. Esto es una carencia de Santa Fe, que a pesar de su gran belleza nunca trabajó el turismo receptivo”, destacó Ortiz Zavalla.

Otro eslabón de la cadena productiva que se incorporó al Turismo Rural es el caso de la Cooperativa La Humbertina, planta de alimentos balanceados para ganadería. Según su gerente, René Graffione, “este proyecto servirá para que se conozca el trabajo regional más allá de los grandes polos productivos”.

La región centro-oeste santafecino es actualmente un gran complejo lechero, que produce 2,5 millones de litros de leche, en 4.472 tambos procesados en 181 plantas.

Este tipo de producción es una atracción para los turistas, por lo que la comunidad de Sunchales (donde está emplazada la fábrica SanCor) les propone un “turismo a la carta”, de acuerdo con las inquietudes de cada persona o grupo. Así, un productor sudafricano de Simental hizo intercambios aquí y un contingente de italianos realizó una cabalgata como complemento a la visita de los tambos de la zona. A veces, estas actividades también coinciden con el calendario de las fiestas del Centro Tradicionalista Nuestra Señora de Guadalupe.

Si bien uno de los símbolos de Sunchales como polo productivo es el cooperativismo, otro lo constituye la primera máquina cosechadora automotriz del mundo, creada por Alfredo Rotania en 1929 y reacondicionada por la empresa Claas de Alemania. “Los chicos y los grandes no pueden creer que esta máquina sea de fabricación argentina”, cuenta Myriam Seguro, una guía del circuito.

Además de los ya mencionados, participan de la propuesta los establecimientos la Granja Ecológica, La Mary, El Brete, Don Enrique, La Granja y La Vaca Pascualita y las artesanías de Alcides Carraro.

“El mayor desafío a la hora de armar este circuito es lograr la articulación entre los actores y saber que cualquier producto necesita de 4 a 5 años para posicionarse en el mercado”, señaló el promotor Eduardo Eberhardt, de Cambio Rural.

En cuanto al trabajo de los grupos de Turismo Rural, es importante el fortalecimiento de los actores para sostenerse en el tiempo y la capacitación. Asimismo se estima que para 2010 la región lechera de Santa Fe será reconocida como una zona turística, cuyo principal atractivo será la producción láctea, así como las experiencias en torno de los alimentos regionales y probablemente sea la nueva ruta turística argentina.

Por Alejandra Passarelli y Pablo Arrizabalaga
Para La Nación

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