Lejos de su nivel y ante un «Tachero» combativo hasta el final, los Tigres se quedaron con una trabajosa victoria en su estadio por 77-73. Todo se resolvió bien cerca del final con un recupero de Pelussi y un bombazo desde la distancia de Gustavo Oroná.
De movida quedó en claro que la noche no era la que los Tigres esperaban. Pérdidas insólitas e inocentes, enredos en ofensiva pero con un Jason Osborne que a pura actitud se cargó el equipo al hombro para sacar una pequeña diferencia que no pudo ser sostenida ya que Obras demostró que vino a la ciudad a dar pelea y más.
Fue así como en el segundo chico, los «Tacheros» pasaron al frente. Rotando el reducido plantel de 10 jugadores, ya todos habían pisado la cancha. Libertad tenía algunos inconvenientes para controlar su tablero y los rebotes, si bien le daban segundas chances a la visita, el aro corregía todo ya que rebotaba por todo el exterior y pocas veces terminaba en la red.
Del 19-14 al 14-19 y la cosa era demasiado similar. Tanto que casi no se sacaron ventajas en los dos cuartos finales, apenas ganados por los Tigres por un doble cada uno. Jugado el todo por el todo y con el interminable Lázaro Borrell como abanderado, Obras hizo fuerza hasta el final. Sin embargo la jerarquía de algunos jugadores aurinegros terminó por quebrar la resistencia de los capitalinos que cayeron ajustadamente ante el campeón que no tuvo una gran noche ni mucho menos (16/24 en libres, 20/38 en dobles y 7/17 en triples).

