Libertad perdía 0-2 en Rafaela ante el 9 y tenía un hombre menos. Pero tras la detención de un penal por parte de Baigorria, se rearmó y descontó. Sobre el final estuvo peleado pero lo hecho antes le terminó pasando factura. Cayó 2-1 y terminó con 9 jugadores.
(Por: Pablo Urso – Para: La Opinión) – El final terminó siendo más atrapante de lo que el partido había mostrado en sí. La diferencia que había establecido el León en el primer tiempo -tanto la de los goles como inferioridad numérica por la expulsión- nos llevaba a un análisis más impávido y menos arriesgado. 9 de Julio gana un partido importante desde los puntos y no le pierde pisada a los de arriba. Se complicó sólo en el segundo tiempo cuando comenzó a derramar oportunidades para liquidar un partido que lo tenía plasmado. Pero la expulsión de Riberi, el penal errado y las ocasiones mencionadas más arriba llevaron a que sea dinámico.
El León lo ganaba 2 a 0. Tardó sólo 5 minutos 9 de Julio en crear la primera ocasión de gol. Alí llegó exigido a una jugada por derecha y tardó 5′ más en crear la segunda y no fallar. Desde un centro de la izquierda, Alí se elevó en soledad y le dio tanta precisión a ese cabezazo que la pelota se pegó al palo e ingresó sin tener obstáculos.
El partido pasó por un tramo, en donde Libertad quería aproximarse al área de Corti, pero no podía hacerlo con claridad. Memo Torres tomó la posta y fue. Y tanto fue que se olvidó de marcar. Andretich lo superó por su carril y cuando llegaba al fondo, en un forcejeo desde atrás con Torres, cayó y Capraro cobró penal. Poco le volvió a importar a Alí que todo Libertad protestara y blasfemara por esa acción. El de Vila bajó su remate y la atesoró contra el palo derecho de Baigorria.
Ahí fue y ahí entró. 2-0 y beneficios. Claro, la experiencia hizo lo que no tenía que hacer. Ficetto se cansó de protestarle al juez y este, soberbio, lo expulsó por exceso de habla, o eso dio a entender con los ademanes.
Más allá de toda conjetura, 9 de Julio tenía un partido servido, con dos goles arriba, con un jugador de más y con un Delfino (¿demasiado cauto?) que mandaba a cancha a Roldán y sacaba a Portillo para rearmar la línea de 4.
La segunda parte
El complemento nos recibía con una jugada portentosa de Ibáñez. El de La Banda la tomó en tres cuartos, eludió un par de defensas, inclusive a Baigorria y definió cerrado. Su remate fue tan justo que terminó dando en el palo y de milagro no ingresó.
Delfino mandó a cancha al Bocón Torres y pasó a defender con 3 en el fondo, comenzando a arriesgar de cara al final. Y vaya que tuvo que hacerlo, porque el León se fue con todo, tuvo sus oportunidades, pero no supo liquidarlo.
Sobre los 25′, Riberi vio la segunda amarilla y dejó el campo. Cuando se cumplían 30′, otro paso en falso por parte del León de cara a liquidarlo. Desperdició un penal. Un penal inexistente que sólo Capraro vio tras un tiro libre de Devalis. Yocco se sacó y otra vez hubo una roja en una pena máxima. Libertad quedaba con 9 y con un penal en contra. Tosetto, que hacía unos minutos que estaba en cancha, tomó el balón y Baigorria se agigantó tras una buena intervención.
Tras esa acción alentadora y como resultado de lo que había hecho Baigorria, Libertad llegó al arco de Corti y descontó, casi como con un impulso y con la cabeza de Lezcano que madrugó a todos.
Quizás ese fue el momento más crítico de 9 de Julio. Ni angustioso ni mucho menos desarticulado. Libertad fue con esa tracción anterior más todo aliento que da solamente estar un gol de diferencia. Parte de la platea comenzó a enfrentarse con Berzero por los cambios que el DT había realizado y parecía que el equipo rafaelino entraba en un caos. Pero no. Nada de eso sucedió. Se terminó sufriendo más de la cuenta y el «9» hizo que ese «sufrimiento» no sea tal como lo indica la palabra.
Por lo hecho en el primer tiempo, 9 de Julio gana un buen partido y suma puntos interesantes para no caer de lo más alto. Libertad intentó en el tiro del final, pero ya no contó con las armas suficientes como para dañar al León.

