Fue un partido extraño el del Bicho Verde ante Capuchinos de Concordia. Lo ganó el albiverde con autoridad, 70-45 pero quedó la sensación primero de que pudo haber sido aún más amplia la diferencia y luego, de que no puede relajarse ante un equipo como el entrerriano, colista de la competencia.
El elenco local arrancó concentrado, sacando amplias y rápidas diferencias. El 13-0 prologaba lo que podría ser una gran noche para recuperarse, tal como veníamos anticipando. Sin embargo, luego apareció una combinación peligrosa: relajamiento de Unión y algo de certeza en las ofensivas visitantes, que recortaron distancias y después del 16-6 con el que cerró el primer cuarto, se encontraron con casi un inesperado 17-15, que luego fue 23-20.
Los dirigidos por Méndez encuentran la justificación de la victoria en los dos cuartos impares: 16-6 y 21-7. Demasiado para un equipo que jugó solamente de igual a igual la mitad del tiempo.
No hay demasiado más por agregar a un análisis que se argumenta en tan importante diferencia. Para Unión, queda la satisfacción de que se cumplió con el triunfo, que el mismo terminó siendo tan amplio como justo y que ahora puede pensar en seguir avanzando para recuperar el protagonismo.

