No hubo emociones en la renovada edición del clásico local por el Argentino A, en donde Unión y Libertad dividieron puntos igualando en cero. Lo mejor pasó por el primer tiempo, donde hubo algunas situaciones claras para ambos equipos, siendo un poco más la visita. Pero luego todo se enmarañó, transformándose en el clásico que nadie quería ver: luchado, peleado, duro.
Arrancó algo mejor Libertad, siendo más claro al momento de trasladar la pelota, acercándose un poco al arco visitante y generando en los primeros 30 minutos las mejores situaciones de gol del clásico número siete que los enfrentó en el Argentino A. Sin embargo, poco a poco la cosa se fue emparejando, los albiverdes se animaron algo más y también generaron sus propias opciones sin encontrar la claridad suficiente para transformarlas en gol.
Demasiados pelotazos de Unión hacían que todo fuera más fácil para un Libertad que se tomó unos minutos como para recuperar fuerzas pero que fue perdiendo aquel entusiasmo inicial. Así se fueron al entretiempo, generando una saludable expectativa acerca de si la visita podría en el complemento retomar aquella vocación ofensiva o el local mostrar sus armas y potencialidades.
Pues bien, casi nada de eso pasó en el segundo tiempo. Todo fue como suelen ser algunos clásicos: garra y corazón, con poco fútbol. La posesión de la pelota estuvo en los pies de los jugadores locales mayoritariamente pero que recién sobre el cierre podrían encontrar a través de Salteño las opciones más importantes, siendo controladas por Iván Baigorria.
Así se diluyó un nuevo clásico que no dejó vencedores sino repitió el resultado más dado hasta el momento. Para adelante, queda la búsqueda de mejora por parte de ambos si se pretende escalar en las posiciones. El punto, por ser visitante, tiene una lectura algo más positiva para Libertad, aunque no fue la sensación de satisfacción la que despidió a los planteles.

