El control de venta de alcohol genera malestar en kiosqueros

La prohibición sigue generando repercusiones en la ciudad.Con un par de semanas de vigencia, la normativa que fijó los nuevos horarios para el expendio de alcohol en kioscos y despensas, sigue generando polémica. Ahora son los comerciantes los que se muestran disconformes por no haber sido consultados oportunamente y prometen incluso recurrir a distintos espacios para defender sus derechos.

Nacida en un marco de polémica como toda normativa que establezca limitaciones a las prácticas que vienen llevándose adelante, la renovación de la Ordenanza que regula en la ciudad el expendio de alcohol sigue generando puntos controversiales. Ahora son los comerciantes los que dan a conocer su punto de vista en contrario de la misma.

El debate que se llevó adelante desde la presentación de la iniciativa que luego derivaría en la elevación al Concejo de un proyecto de Ordenanza que sería aprobado, se gestionó en el marco de la Junta de Seguridad Comunitaria. No obstante, Marisa Blangini, titular de uno de los kioscos céntricos que se han visto directamente afectados por la resolución, no oculta su malestar por no haber sido consultada antes. Si, con la nueva Ordenanza en pleno debate primero y en funcionamiento luego, pudo hacer llegar sus quejas a concejales y también integrantes del Gobierno local, no recibiendo las respuestas esperadas.

Al momento de dialogar con sunchaleshoy, arranca con una aclaración: “soy madre de hijos adolescentes y si me llegara a enterar que alguien les vende bebidas alcohólicas siendo menores de edad, me enojaría muchísimo con ese comerciante ya que soy consciente del problema que puede acarrear el consumo de alcohol en los menores”.

Con la posición fijada, los argumentos que sostiene para mantener su desacuerdo, por lo menos merecen una consideración: las leyes provinciales que están vigentes (Nº 10.703 y Nº 11.254) establecen límites claros a la venta de alcohol a menores de edad. Esto está establecido a su vez en la notificación que allá por 1996 se les acercó al comercio, en la cual se los imponía de los alcances locales de la Ordenanza hoy reemplazada.

Para ella, con solamente hacer cumplir lo que ya estaba en marcha hubiese sido lo correcto, señalando en este sentido el poder que políticamente puede ejercer el intendente para establecer directivas a los diferentes organismos locales y que éstos sean los que hagan cumplir efectivamente esta legislación.

“La Ley es injusta porque únicamente se centra en kioscos y despensas, olvidándose de boliches bailabes, pubs y bares en los cuales uno sospecha que también se vende alcohol a menores. Desde que está en vigencia, se nota que no será igual para todos porque aquí se detienen habitualmente los móviles de la Guardia Urbana pero no se sabe que hagan lo mismo en los comercios de los barrios”, expresa.

En el último tiempo y atenta al movimiento que venía teniendo el kiosco que ella comanda, realizó una importante inversión, incoroporando freezers y heladeras para poder dar respuesta a la demanda que tenía.

“Después de la medianoche, seamos sinceros, yo lo que más vendo es alcohol. Entonces, si ellos piensan que vender alcohol -una bebida legal- a mayores de edad -que en ninguna parte está prohibido- está mal, con la Ordenanza me están limitando la posibilidad de trabajar”, refiere.

Hasta el momento, Marisa, que tiene 15 años de experiencia como kiosquera, ha recibido el respaldo unánime de sus colegas aunque en esta ocasión ha optado por abrir sus propios caminos. En la vidriera del negocio se exhibe para los potenciales clientes un gran cartel aclaratorio cuyo texto se transcribe junto a la imagen que ilustra esta nota.

Mientras tanto, espera por la posibilidad de reveer la Ordenanza, algo que a priori se ve complicado, aunque pretende que las autoridades locales analicen las leyes vigentes y las apliquen tal y como sostiene debieron haber hecho desde hace tiempo.

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