Los de Forestello jugaron un buen partido pero no tuvieron suerte en la definición. Ante Santamarina, en el interzonal, se pusieron en ventaja por intermedio de Bonaldi (luego de que se fuera rápidamente expulsado Germán Real). No obstante, en el segundo tiempo, el local -que siempre marcó tantos en su cancha- lo dio vuelta sin merecerlo (con tantos de González y Juan Adami).
Unión dejó una gran imagen ya que en ningún momento se replegó a pesar de la inferioridad numérica. Por el contrario, fue el que más buscó e incluso lo hizo aún cuando transcurrían minutos adicionales, sumando una tras otra chance que no podía ser aprovechada. El final lo encontró impotente y lamentablemente, con las manos vacías en el retorno a la ciudad, con el 2-1 a favor de los de Tandil.
(La Voz de Tandil) – No caben dudas que este Santamarina está acompañado por un nutrido grupo de duendes, que lo protegen de las distintas adversidades deportivas o quizás alguien con poderes sobrenaturales a convocado a un ejército de espíritus, que le permite a los hinchas sostener la ilusión del ascenso.
Estas cosas irrisorias se traen a consideración, porque el juego de ayer ante Unión de Sunchales estaba más para igualdad que para triunfo, pero el visitante falló donde no tenía que fallar y Santamarina pegó en los momentos indicados.
También hay que destacar lo del entrenador Duilio Botella, que tiene un extraordinario sentido para leer el juego y corregir sobre la marcha con los cambios que introduce. Ayer otra vez el DT contribuyó en una nueva victoria al poner en cancha a Abalos, Arévalo y Adami. El primero de los mencionados aportó poco porque nunca pudo superar la férrea defensa visitante. Los dos restantes participaron en los dos goles.
Santamarina fue un equipo sin sorpresa y con jugadores que tuvieron una tarde para el olvido, donde en varias ocasiones no podían acertar un pase a un compañero ubicado a escasos centímetros. En enfrente Sunchales se paró con tres hombres en defensa, cuatro volantes y con el tridente Romay – Real – Cortes para llevar peligro. Romay dispuso de la primera chance que terminó elevando sobre el horizontal. Más tarde fue Bertoya el que ahogó lo que era gol del “10”, tras un córner desde la izquierda. Y antes del final del primer período un centro de Togachinsco fue desviado por Romay y rechazado por García. Esas tres situaciones y el enorme cerrojo defensivo diagramado, le permitieron a Unión contar con las mejores ocasiones y no pasar mayores sobresaltos. Cuando el equipo de Forestello defendía, lo hacía con los defensores: Charra – Ibarra – Olivera a los que se le sumaban los volantes: Togachinsco – Cuello – Bonaldi y Ferreyra, lo que hacía imposible poder ingresar con pelota dominada, obligando al rival a caer en el remate de media distancia.
En la parte final el panorama no cambió. El juego era deslucido, pero con la visitante con un poco más de ambición. García le cometió un enorme penal a Charra, que Nasier ignoró. Luego, en el minuto 7, un centro de Bonaldi, fue conectado de cabeza por Romay y rechazado por Bertoya. La pelota se fue para la izquierda, Cortes la volvió a meter al medio donde Bonaldi de cabeza anticipó a Santos y estableció el 1 a 0 parcial.
Santamarina sintió el impacto pero no tenía argumentos futbolísticos como para inquietar al golero Diego Aguiar, entonces el DT sacó a Beratz y Santos, puso a Arévalo y Adami, paró el equipo con tres hombres atrás y decretó como objetivo inmediato igualar las acciones como sea. Y esa actitud del hombre que está afuera de la cancha se trasladó a los que dirige adentro. Un córner enviado por Arévalo, fue desviado por Moisés, bajado de cabeza por García para que González arrojándose con la pierna izquierda bien extendida estableciera el 1 a 1.
Unión sintió el golpe recibido y optó por cuidar el empate. Salió Romay, entró Triverio y sumado a la expulsión de Barrios Suárez por simular (NdR: le mostraron la segunda amarilla) el punto con el que soñó la gente de Sunchales estaba muy cerca de concretarlo. Pero los duendes o los espíritus (vaya uno a saber que es) que sobrevuelan el San Martín determinaron todo lo contrario. Primero llenaron de dudas a Triverio que ingresando solo por la derecha definió muy mal. Luego en la calurosa tarde de ayer, Giménez tuvo la mente fría para habilitar a Julio Cuello y éste para localizar en el área a Juan Adami. En la única jugada importante que tuvo el delantero ingresado, metió un cabezazo que decretó el 2 a 1 y una nueva victoria en Tandil.
Unión fue en busca de la igualdad, tuvo sus oportunidades, pero falló. Bonaldi con un remate lejos, Cortes con un cabezazo que pedía red y que atrapó Bertoya y Triverio quedando mano a mano con el “1” y definiendo apenas desviado. Nasier decretó el final y Santamarina sumó un nuevo triunfo y extendió su invicto en Tandil, para seguir siendo escolta de Cipolletti.

