Zulema Merino, una mujer plena de reconocimientos

La ex Diputada Provincial formó parte el año pasado de la lista de candidatos a concejales deldemoprogresismo, siguiendo a Horacio Bertoglio en el segundo lugar de la nómina.


Entrevista realizada en el programa “Cuarto Intermedio”, emitido por FM 95.7 Radio Sunchales, a Horacio Bertoglio y Zulema Merino, primeros candidatos a concejal, integrantes de la Coalición Cívica.

Una mujer de fuste

(Por: Diario El Litoral) – lema Merino nació en Sunchales, donde actualmente reside, y es profesora de idiomas, con especialización en Historia del Arte del Renacimiento Italiano. Entre las múltiples actividades desarrolladas podemos destacar hitos importantes: fue la primera mujer en presidir una Sociedad Rural en el país, estuvo al frente de la Sub-Secretaría de Recursos Naturales en el período 1991-94, representó a la provincia en la reunión cumbre ECO Sul’92 en Río de Janeiro, fue convocada por la OIT para participar del Encuentro Mundial Anual de Ecología y Medio Ambiente, en Suiza; fue Diputada Provincial 1995-98, y recibió numerosas distinciones a nivel nacional e internacional por su labor.

Actualmente produce y conduce su propio programa “Quehacer, historias para cambiar la historia” por cable Redintercable, que se emite en todo el país. Además, y fuera del ámbito político, se dedicó a la pintura; sus paisajes preferidos son cielos de todo el mundo, y ha expuesto en varias oportunidades en nuestro país y en el exterior.

– ¿De dónde proviene tu apellido?
– Mi ascendencia es árabe y vasca.

– ¿Eso habría influido en tu carácter?
– Sí, tiene mucho que ver. Mirá, tiene que ver en todo, hasta en las cosas más increíbles. Por ejemplo: las enfermedades. Hay ciertas características muy propias. El factor RH negativo, la propensión a las tumoraciones, hay muchas cosas que tienen que ver con la raza; el gusto por escribir, por pintar. Mi abuelo paterno trajo la mezcla, él descendía de árabe y vasco. Vino a la Argentina huyendo y se estableció en Junín; ahí nacieron los hijos y después se trasladaron a Campana y quedaron allí. Después, mi papá se vino a esta zona a estudiar Abogacía. Aquí conoció a mi mamá y se quedó.

El código rural
– ¿Qué te dejó la política?
-Me dejó algunos pocos amigos, me dejó una muy interesante experiencia: lo que se puede hacer y lo que no se debe hacer y lo que se podría hacer eventualmente si hubiese criterio y cultura política.

– Dentro de la Legislatura, ¿pensás que son representantes dignos los que están?
– Una pequeña minoría.

– Dentro de la temática que vos manejabas, ¿creés que hay gente que pueda pelearla como vos lo hacías?
– No la conozco. La gente de campo es muy renuente. Recién ahora, después del asunto de la 125 surgieron representantes del pueblo que realmente son gente de campo. Por primera vez, porque no los había.

– Ese proyecto de Código Rural por el que vos peleaste tanto, ¿se concretó?
– Yo sé que hace poco sancionaron un proyecto de Código Rural pero no tiene nada que ver con el mío.

– Y eso, desde afuera, ¿podés llevarlo adelante?
– No.

– ¿Creés que se necesitaría en este momento?
– Sí.

– O sea que la falencia existe.
– Creo que se necesitaría un Código Rural mucho más fundamentado que el que se ha sancionado.

– En el año 2000 te referías a la falta de un mapeo de aguas y de napas.
– No estoy absolutamente segura, pero creo que si se hizo; se hizo en muy pocos lugares. Sigue faltando el gran mapeo de aguas de la provincia de Santa Fe.

La política
– ¿A qué se debe que hayas desaparecido de la política?
– En primer lugar te diría que por pertenecer a la Democracia Progresista, cada día más pequeña, cada vez menos representativa, cuando en realidad fue un partido maravilloso y sobre todo en Santa Fe. Siempre somos una minoría testimonial, todo va muy bien, sus escritos son magníficos, somos muy buenos expositores pero cuando llega el momento de los votos… bueno…. Y eso desgasta, cansa, aburre, me pone mal. Nosotros no aceptamos coimas, tenemos una línea de conducta muy particular y entonces te ponés a pensar, ¿cuáles han sido mis logros?: el haber podido conseguir alguna que otra ley, el haber podido lograr, tal vez, el reconocimiento de propios y de ajenos. Hace unos días me llamó un reconocido miembro de una lista opositora, para integrar una lista. Yo le dije: “Doctor, le agradezco que un peronista se acuerde de mí”. Se acuerdan más los peronistas que los de mi propio partido. Y decir que sí significa descuidar mi casa, mi campo, mi hijo, mi familia, como me tocó hacer en la época en que trabajaba, porque yo iba los lunes y volvía los viernes. Ponía mi auto, manejaba yo, una vida de desgaste total. ¿Para qué? ¿Con que objetivo? Aún al día de hoy no lo se. Si, me cabe el honor de ser una persona reconocida como honesta, trabajadora, como creadora. Y sobre todo haberle dejado a mi hijo el legado de que, por donde vaya y con quien se encuentre, le van a decir: “Tu mamá fue una mujer honesta. Ojalá hubiera muchas como tu mamá”. Y además poder decir: ”hice algo por mi país” Yo trabajé muchos años en la función pública. Yo le di a mi provincia lo que estaba en condiciones de darle. Pero fue inútil.

– Fuiste diputada provincial…
– Primero fui Secretaria de Recursos Naturales de la Provincia de Santa Fe.

– ¿Durante cuánto tiempo?
– Cuatro años, durante el primer gobierno de (Carlos) Reutemann. El creó la Secretaría para mí. El me invitó a participar. Vino a mi casa y me dijo: “Yo quiero que Ud. Me acompañe en el gobierno de la provincia de Santa Fe. Siendo secretaria de Recursos Naturales fui creadora y sancioné la Ley 11.111, Plan Forestal Santafesino, que me valió el reconocimiento de la Organización Internacional del Trabajo en Suiza. Me invitaron a disertar frente a representantes de los cinco continentes sobre el Plan Forestal Santafesino que es una ley que yo, cuando estaba en la provincia, incluí en el Código Rural para la provincia de Santa Fe y que nunca fue sancionado. Porque el Código que tenemos hoy en Santa Fe es el de 1904 con algunos remiendos y algunas cosas que no tienen nada que ver con lo que había hecho, con la colaboración invalorable de la gente de Carclo, a la que pertenecía. Ellos colaboraron intensamente conmigo. Así surgió un magnífico Código Rural que nunca fue sancionado. Luego copiado, toqueteado, después le dieron alguna sanción pero no es el que presenté. En ningún momento y de ninguna manera fue lo que presenté.

– ¿Hubo un desengaño o un hastío?
– Las dos cosas

– ¿No volverías, entonces?
– No.

– ¿No creés que sea el momento adecuado para emprender algo?
– En absoluto y no querría volver a hacer lo mismo.

– ¿A pelear?
– Volver a ser una minoría testimonial. Yo estoy afiliada y no tengo por qué desafiliarme porque con Lisandro de la Torre no tengo nada. Tengo algunos encontronazos o entredichos con algunos demócratas progresistas, pero eso es otra cosa. Entonces, si quiero ganar prestigio y un lugar, tengo que pertenecer al peronismo. Es el único lugar que te da la posibilidad de tener voz, voto y todo lo demás porque siempre son mayoría y ayudan a los que quedan abajo, y yo eso no puedo hacerlo.

El campo
– Vos sos una mujer de campo porque te criaste rodeada de gente que trabajaba en el campo.
– Más o menos, porque mi papá era abogado.

– Pero tenían campos…
– Me hice cargo cuando mi papá falleció. Por ser hija única no tenía opción. Tuve que aprender a hacerlo y llevarlo adelante de la mejor manera posible.

– Pero en la Cámara trabajaste sobre algo que realmente conocías.
– Mucho. Cuando alguna cosa me faltaba iba a mi Confederación porque, cuando ingresé al campo, recuerdo que me senté en un poste y me puse a llorar amargamente ¿Qué hago yo acá?, me dije. Yo no sé hacer nada, a mí me criaron para otras cosas. Y sin embargo tengo que salir adelante, tengo que demostrarle a la gente que trabaja acá que soy capaz de mandar y entonces me puse a buscar, como siempre hago, gente amiga que me aconsejó. Y así aprendí, con voluntad. Pero me dije: “ésto no es todo, no me puedo quedar sabiendo que se siembra o utilizando una jeringa para vacunar o vendiendo hacienda”. Entonces ingresé como socia en la Sociedad Rural de Sunchales y después dije: “¿por qué no puedo ser presidente de esta Sociedad Rural? Armé una lista, me presenté y gané. Fui la primera mujer en la República Argentina y de ahí, por lógica, ingresé a CARCLO santafesina y pasé como delegada a CRA, a nivel Buenos Aires.

– ¿Eso fue lo que te puso en contacto con la política?
– No, yo ya era política antes. No es que la Sociedad Rural me haya proyectado a la política. Lo que sucede es que siendo Presidente de la Sociedad Rural es cuando me conoce Reutemann. Él viene a Sunchales y me convoca. Pero de ninguna manera yo utilicé el medio rural para hacer política; jamás, porque además está prohibido por estatuto.

La legislatura
– ¿Fueron duros esos años en la Legislatura?
– Sí, para mí representó un arduo trabajo que no tuvo el premio que cualquier legislador espera, que es el que tus proyectos sean convertidos en ley, que sean sancionados, que tengas el reconocimiento de la ciudadanía.

– ¿Creés que el legislador en este momento aprovecha su lugar para salvarse económicamente?
– Hoy en día, ¿quién mejor paga que el Estado a sus legisladores? Ellos tienen un sueldo que no tiene nadie.

– Se supone que el trabajo lo amerita.
– Y… si prueba capacidad para ello. Yo me he encontrado con gente muy capaz como mi presidente de bloque, el Dr. (Carlos) Favario y tantos otros de otros partidos. Pero también quienes no sabían cosas elementales. Muchas cosas se fueron sumando y un buen día pegué un portazo, me fui y dije: “nunca más vuelvo”. Ni siquiera voy al comité.

– ¿Viste en la política una manera de resolver conflictos?
– ¿Me lo preguntás de una manera abstracta? Obviamente creo que la política es la única manera de hacerlo.

– ¿Pensaste en ser diputada nacional?
– No, porque el diputado nacional se transforma en un representante de la Nación y pierde identidad provincial y a los ejemplos me remito.

– ¿Fuiste partidaria de la Ley de Cupos?
– No, es una vergüenza. La aproveché, sí, porque estaba en ese momento. Pero, ¿cómo nos van a dar un cupo? ¿Quiénes son los que nos van a dar un cupo? ¿Por qué no al revés, yo les doy un cupo a los hombres!? Tenemos que llegar porque lo merecemos, porque lo peleamos y lo conseguimos.

El arte y el reconocimiento
– ¿Por qué no pintás más?
– Porque no tengo ganas. Por otra parte el arte en este momento no es comercial y guardar cuadros en el garaje, ocupan lugar, se ponen viejos. Será en otro momento.

– Entonces, pintura por ahora basta.
– Sí, por ahora.

– Hace unos años te dieron en Buenos Aires la distinción Alicia Moreau de Justo.
– Sí, fue una gran emoción porque no sólo conocía la vida de Alicia Moreau, sino que me senté en sus rodillas y me regaló un prendedor que tuve hasta no hace muchos años. Porque mi padrino, el Dr. Re, hermano de mi mamá, era un gran socialista y en la biblioteca Alberdi de Sunchales se reunían los socialistas que eran muchos, a hacer sus ateneos y venían grandes personalidades de visita, entre las cuales te puedo nombrar a Alicia Moreau, Alfredo Palacios, mucha gente importante. Y terminaban en la casa de mi padrinos porque era un gran dirigente socialista. Él me agarraba de la manito, yo tenía cuatro o cinco años, y me llevaba a las reuniones, junto con mi papá que era radical y también iba, participaba, como el que más. Yo me sentaba en las rodillas de todos, y como toda criatura miraba y todo me llamaba la atención. Alicia Moreau tenía un prendedor que era una bailarina clásica que tenía un tutú hecho con tres botoncitos de nácar y yo se lo miraba y lo tocaba. Se lo sacó, me lo puso y lo guardé hasta no hace muchos años en que lo perdí. Por eso cuando recibí la distinción fue algo maravilloso y, sobre todo, sentí que de alguna manera y por primera vez se me reconocía una actitud en la vida.

– ¿Fue eso mas importante que tu presencia en la Legislatura?
– Sí, eso fue mucho más para mí.

– ¿Y qué es lo más importante en tu vida?
– Mi hijo.

Relacionadas

Ultimas noticias