A dos años del último combate de Jacinto Gorosito

En pocos días, más precisamente el 26 de este mes, se van a cumplir dos años de la ultima pelea como profesional, realizada por Jacinto Gorosito. Fue en el Estadio Polideportivo de González Catán.

Gorosito, se había hecho boxeador por herencia familiar, en especial por que su papá del corazón, Miguel Ángel Blanco, siempre estuvo apegado a esta disciplina y al gimnasio, algo que también desde muy chico, hizo su hermano Mariano.

Como amateur, llevó adelante un record importante con más de 20 peleas, con resultados que ilusionaban y casi que obligaban a comenzar a combatir en el campo rentado.

El 24 de Septiembre de 2011, es televisado en directo para todo el país, cuando sube al cuadrilátero del gimnasio ubicado en «La Posta del Retamo», de Junín, para enfrentar al entrerriano Diego Chavez, con quien empata y se convierte de esa manera en el tercer boxeador profesional, hijo de Sunchales, continuando con la historia que habían comenzado a escribir a mediados de los 80′, Miguel Ángel Blanco y a principio de los 90′ Rufino «Checo» Acosta.

Sus primeras cuatro o cinco peleas que realizó de un total de diecinueve como profesional, fueron buenas, a tal punto que el promotor Osvaldo Rivero le sugirió a su entrenador de que lo lleve a Buenos Aires para que se pueda ir perfeccionando, sentenciándole que: «El pibe es guapo, pero le pegan mucho, y en el boxeo, los golpes no son caramelos…».

A la vuelta de Buenos Aires, cuando «El Cucki», su entrenador, le transmitió lo que le había dicho Rivero. Jacinto Gorosito, quien ya por ese entonces era empleado efectivo en planta permanente de la Municipalidad local, no dudó en contestar… «¿Buenos Aires?, no no me interesa, seguiré trabajando acá y perfeccionándome lo máximo que pueda, para llegar hasta donde pueda llegar».

Si bien el boxeador nunca se lo dijo directamente a su entrenador, en esa respuesta categórica, dejó bien en claro que no estaba dispuesto a arriesgar su trabajo efectivo, su sueldo seguro, por un futuro que era incierto.

Con el correr del tiempo, los rivales fueron cada vez más difíciles, y las derrotas comenzaron a ser más que los triunfos. Tal vez por eso, después de aquel nocaut técnico sufrido ante Nery Romero, tomó la decisión de no boxear más (por lo menos hasta hoy), sin comunicárselo a nadie, solamente a su corazón.

El boxeo no le dio la oportunidad de trascender, ni de ganar mucha plata, pero lo ayudó muchísimo en fortalecerse como ser humano, para ser lo que hoy realmente es… un gran pibe, con una inteligencia admirable para poder tomar una decisión de la cual, estoy casi convencido nunca se va a arrepentir.

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