7 de noviembre: Día del Canillita

No podemos menos que celebrar en conjunto con nuestros canillitas este día tan importante ya que son ellos los que nos permiten llevar a sus hogares cada una de las ediciones de sunchaleshoy.

Es un trabajo muy sacrificado porque no cuentan la lluvia, el calor o el frío. Comienzan a trabajar antes de la medianoche, cuando arrancan las rotativas que imprimen los diarios, y se extiende hasta el momento en que el lector recibe el periódico, casi siempre muchas horas después. Otros siguen de largo durante la siesta para poder vender la mayor cantidad posible de diarios, ya que su sueldo sale de un porcentaje de los ejemplares que vendió.

En el primer gobierno de Juan Domingo Perón se instauró el feriado del Día del Canillita, que festejan quienes distribuyen los diarios impresos. Durante varios años estos trabajadores descansaron el 7 de noviembre, hasta que los gobiernos posteriores recortaron ese beneficio. Décadas atrás, en esta fecha no se editaban los diarios, pero con posterioridad y por la consecuencia informativa que requiere el contacto permanente entre los diarios y sus lectores, comenzaron a publicarse -quedaron sólo tres fechas al año sin aparición: 1° de mayo día del trabajador, Navidad y Año Nuevo-, pero ahora se ha vuelto a la posibilidad que los diarios no salgan, o bien no sean distribuidos por los canillitas.

La fecha es un homenaje a Florencio Sánchez. Fue establecida para recordar el día en que murió, el periodista y dramaturgo uruguayo que bautizó con este término a los vendedores de diarios y revistas.

Sánchez falleció el 7 de noviembre de 1910 en Milán, Italia, víctima de tuberculosis.-conocido por instaurar la frase «m’hijo, el dotor»- , porque inmortalizó en una obra estrenada en Buenos Aires en 1903 a un niño vendedor de diarios que recorría las calles de los arrabales porteños voceando las noticias.

De allí salió el nombre que cobró notoriedad hasta nuestros días. Canillita se llamaba el libro que designaba así a un chico de piernitas flacas que vendía diarios.

Muchos apuntan al origen del vendedor de diarios cuando 1 de enero de 1868 se escuchó en Buenos Aires el grito “¡Compre La República! ¡La República!. Éste era el nombre de un diario de la época que ideó aquella forma de venta directa. Debido a su éxito, esta costumbre fue adoptada por otros diarios, creándose así una nueva fuente de trabajo.

Hasta entonces, los periódicos se repartían por suscripción a través del correo. Bilbao vio que la venta ambulante era más que efectiva, llegaba rápido al lector y el canillita cobraba menos que el correo.
Hasta entonces, los diarios se repartían por suscripción a través del correo, lo que llevaba a leerlos con atraso, a menos que se los buscara en la imprenta. La iniciativa de Bilbao llevó a que niños y jóvenes pudieran llevarse unas monedas a su casa a cambio de lograr que la gente leyera antes el diario.

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