(El Eco de Tandil) – Con una elevada cuota de sufrimiento, Santamarina consiguió anoche su segunda victoria en el torneo Clausura del Argentino A, imponiéndose por 1-0 a Libertad de Sunchales, en el estadio San Martín y por el interzonal de los grupos 1 y 2.
El elenco tandilense se retrasó demasiado en los últimos minutos y terminó resistiendo los embates de un adversario desesperado por llevarse algo de Tandil, algo que no terminó logrando dada su falta de inventiva.
A través de Marcos Dragojevich, el conjunto de Luis Murúa alcanzó el desnivel en una etapa inicial que lo tuvo como dominador, pese a algunos pasajes de zozobra sobre la valla propia.
En esos 45’ iniciales, Emmanuel Giménez estableció diferencias con su claridad y precisión a la hora de desprenderse del balón y Corvalán también fue criterioso en el traslado, encargándose ambos de maquillar la ausencia de Darío González, el conductor natural del equipo.
Con ellos dos como baluartes, Santamarina comenzó a hacer daño, desenvolviéndose por lo bajo, a sabiendas de la talla de los zagueros rivales.
Antes de la merecida apertura, Giménez, en apenas 17 segundos, había despachado un derechazo combado que se fue soplando el primer palo. Luego Abadie ensayó su mejor acción de la noche al mandar al tiro de esquina un disparo a quemarropa de Santos; Roldán llegó con lo justo para arruinar una estupenda corrida de Krüger y, en doble acción, de milagro no terminaron en la red los intentos de Barrios Suárez y Beratz.
Del otro lado, lo más inquietante era generado por Quiroga, que con sapiencia supo ubicarse a espaldas del “doble cinco” aurinegro para luego volcarse hacia la banda izquierda, sobre la cual por momentos los santafesinos causaron estragos.
Sufrió Santamarina cuando nadie conectó luego de que Jamud peine el balón y más tarde cuando Bertoya debió exigirse para cortar un centro de Quiroga.
Pero los del dueño de casa era más punzante. Y la apertura llegó, por decantación.
Un envío al área que parecía intrascendente cayó en los pies de Saavedra, cuyo rechazo quedó corto. Tomó el balón Dragojevich, que sacó un preciso derechazo cruzado que se clavó abajo, junto a un palo.
Hasta el entretiempo, Santamarina mantendría su impulso ofensivo, aunque a costa de cambiar ataque por ataque.
En el arco de Abadie, Corvalán dispuso de sendas ocasiones, primero disparando cruzado y cerca del palo derecho y luego sin poder capitalizar un grosero error del arquero.
La respuesta de Libertad se produjo con Jamud eludiendo a Bertoya y quedándose sin ángulo de remate, más tarde el mismo delantero, con un picante derechazo, propició una atajada del golero, que a posteriori contuvo también un cabezazo de Antonelli.
Antes del descanso, Aredondo expulsó por agresión mutua a Giménez y Cejas, con lo cual perdió más Santamarina, debiendo prescindir de su jugador más claro de la etapa inicial.
En parte por ello, la tesitura en el complemento cambió radicalmente.
El aurinegro se refugió demasiado, cediéndole la iniciativa a su adversario. Al carecer su equipo de ideas, Delfino mandó a la cancha a Girard y Coronel, y este último por momentos complicó con sus desbordes, pero los recurrentes envíos al área local encontraron una solvente respuesta, sobre todo de Barth y Beratz.
Aunque su adversario no lo lastimaba, la postura de los tandilenses era arriesgada. Y al no poder ampliar la diferencia, debieron sufrir hasta el final.
Sobre el epílogo, y consumada la expulsión de Roldán, con la dinámica de los hermanos Nicolás y Rodolfo Valerio, y Farías, el dueño de casa encontró mayores resquicios para contragolpear.
Nicolás dispuso de dos chances muy claras, primero fallando al picar el balón ante Abadie en el mano a mano y luego sacando un derechazo rasante que fue devuelto por un palo. Mientras que Farías, en la puerta del área, fue atorado por el desesperado achique de Abadie.
Por esa impericia para liquidar el pleito, Santamarina debió sufrir hasta el último pitazo de Aredondo, que terminó generando un enorme alivio.

