Finalmente, Eric está en Sunchales con su familia

La familia Corroto, todos juntos luego de la espera (foto: Fernando Melchiori)
La familia Corroto, todos juntos luego de la espera (foto: Fernando Melchori)
La expectativa de los últimos días era cada vez mayor ya que las informaciones que desde el Facebook nos iba acercando Gerardo, desde Haití, reflejaban que el objetivo que él junto con otros padres habían ido a buscar, estaba cada vez más cerca.

La papelería necesaria se fue completando, las gestiones se multiplicaron y finalmente, el cierre que todos aguardaban se pudo concretar cuando le extendieron la autorización para iniciar el viaje de Haití a Santo Domingo, de allí a Argentina y finalmente, a su casa de nuestra ciudad, donde el resto de la familia lo estaba aguardando.

Las primeras horas de su estadía en el país fueron sumamente ajetreadas, con entrevistas y requisitorias de múltiples medios de comunicación. Todos querían tener sus declaraciones, que cuenten esa parte de la historia que le tocó vivir, que lo impulsó a tomar esta decisión que, como el mismo Gerardo refiere, termina marcándolo: “En mi vida va a haber un antes y un después de este viaje. Nunca había tenido que enfrentarme a algo desconocido, de no saber a dónde iba, cómo iba a poder llegar”.

“En realidad -dijo-, sabía a dónde iba, pero no sabía con qué me iba a encontrar. Soy una persona muy estructurada y necesito saber a qué hora salgo, a qué hora llego, por todos los lugares que voy a pasar. Los viajes siempre los armo así, pero esta vez fue totalmente diferente. Igual éramos cinco padres que nos aventuramos a esto y luego fueron llegando los demás. Gracias a Dios se fueron dando las situaciones para que en poco tiempo llegáramos al orfanato”.

El otro extremo, el del regreso y el reencuentro, termina siendo sumamente diferente. El mismo se dio en Ezeiza, el domingo, a las 21 “y nos unimos en un abrazo interminable. Fany estaba desesperada por tener a Eric en sus brazos, hacía 20 días que nosotros no nos veíamos, después de todo lo que tuvimos que pasar, nosotros allá y ella acá, tratando de comunicarnos, atendiendo a la gente que quería tener noticias nuestras. Todo fue muy emotivo, lleno de amor y con una dulzura increíble”.

Obviamente, la salud de Eric es una de sus prioridades así que rápidamente lo llevaron a un control de los médicos locales ya que está un kilo y medio, casi dos, por debajo de su peso.

Además tiene algunas laceraciones en la piel producto del lugar donde estaba viviendo. “Pero le llevamos los análisis que le hicieron cuando nació al médico y se quedó tranquilo porque los resultados indican que está libre de hepatitis B, VIH y todas las enfermedades que se chequean al momento del nacimiento. Lo que sí tenemos que hacerle es toda la serie de vacunas que necesitan los chicos al nacer y eso se lo vamos a hacer en la semana”, agregó.

Además, para mayor tranquilidad, se les informó que no se le debe dar una dieta especial sino tiempo y cariño ya que si empieza a comer normalmente, en 15 días va a estar mucho mejor. “No va a recuperar su peso en ese tiempo -explicó-, pero se va a ver la evolución y si es necesario se lo reforzará con vitaminas. Pero por ahora no es necesario. Lo que le estaba faltando era poder comer, que eso era lo que yo veía allá”.

Así, comienza a cerrarse una historia que los marcará a fuego para el resto de sus vidas, que podrán contar en el futuro y dejar en claro a Eric el amor y las ansias de tenerlo que desde muy pequeño se le tenía.

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