Alcohol: “No es una restricción ni prohibición sino consumo responsable”

La proximidad de las fiestas de fin de año y egresados junto con la multiplicidad de espacios al aire libre que forman parte de la diversión nocturna, van generando un ámbito de mayor disponibilidad de alcohol y siendo un potencial problema para menores de edad. Si bien desde hace algunos meses se viene trabajando en este sentido, será ahora cuando deban comenzar a darse los primeros acuerdos para contar con la suficiente anterioridad y que no todo sea sobre la marcha.

El tener en cuenta a empresarios del rubro y también a los menores de edad se ha pautado dentro de las reuniones a ir efectuando desde la subsecretaría de Seguridad que capitanea Héctor Madoery, tal como lo señaló en un reciente contacto radial con “La ciudad quiere saber” al reconocer que “fueron los propios jóvenes los que organizaron la Fiesta de la Primavera sin alcohol así que pueden aportar mucho en este tema. Nosotros queremos cuidarlos pero ellos nos han demostrado que también pueden proteger a sus compañeros y pares así que los vamos a tener muy en cuenta”.

Fiestas de egresados
En cuanto a las fiestas de egresados, refirió que “estamos evaluando la posibilidad de convocar a los padres para charlar sobre las fiestas de fin de año ya que si bien no pretendemos prohibir el expendio de alcohol en estos ámbitos, sabemos que ellos pasan a ser responsables de dicha situación”. En este sentido, en el día de hoy se ha convocado a una reunión para que los padres que están a cargo de la organización de los bailes de fin de curso puedan exponer sus posturas y también tomar conocimiento de lo que se viene haciendo desde el municipio en este sentido.

“No es una restricción ni prohibición, queremos consumo responsable. A todos nos gusta tomar una cerveza o una copa de vino pero hay que tener esto en cuenta antes de manejar un vehículo que es donde pueden comenzar los problemas”, agregó el funcionario.

En este aspecto ya desde varios ámbitos se ha expresado el contrasentido que representa que sean los propios padres los que, detrás de una barra, le vendan bebidas alcohólicas a jóvenes que muchas veces son menores.

También desde “Padres por la Vida” se han expresado sobre el particular, señalando que deberá entre todos ir modificándose esta situación para que deje de ser una costumbre y se tomen ciertas precauciones del caso pero siempre avanzando sobre terrenos del consenso y acuerdo.

“Sabemos que en Sunchales hay una cultura especial con quienes cumplen 15 años para hacer una fiesta o comenzar a ir al boliche… tampoco vamos a adoptar un criterio de decir menores de 18 años no entran más. La idea es acordar horarios de cierre y el resto lo tiene que definir cada comunidad a partir de su idiosincracia particular”, agregó por su parte Madoery, introduciendo otra de las fiestas que también representa lo antes dicho, panorama que se cierra y complica con las conocidas “previas” que están tan de moda hoy en día pero se realizan en viviendas con lo cual se le torna difícil al municipio ejercer los controles previstos en las Ordenanzas vigentes, quedando éstos en manos de los padres y mayores residentes en esas casas.

“No podemos permitir que el menor de edad consuma alcohol, el resto tiene que tener un consumo responsable”, definió con claridad. Hay una realidad que marca que es diferente juntar chicos de menores de 18 años con gente de 35. En Rafaela se está trabajando fuertemente en dividir estos sectores etarios pero considero que aquí se puede lograr lo mismo pero por otros caminos. Será una cuestión de responsabilidad de los propietarios de los boliches pero también de los padres, que son quienes les proveen de dinero a los menores, sabiendo que puede terminar en estos ámbitos donde pueden tener oferta de alcohol”, agregó a modo de anticipo, toda vez que señaló lo que se da casi como un hecho en la vecina ciudad pero que en la nuestra podría ser diferente, fundamentalmente por una cuestión de escala ya que dividir o limitar la participación equivaldría a perder rentabilidad para estos locales bailables.

Finalmente y reiterando el cuestionamiento del año anterior al Municipio, es éste el que debe marcar el rumbo al dar el ejemplo y no repetir como ocurrió en la edición anterior de los carnavales, donde en el interior del predio se vendía sin inconvenientes vino y cervezas.

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