Los comentarios de los habituales clientes del supermercado no se hicieron esperar: “hay pocos productos para elegir”, “las góndolas están casi vacías”, “hay un descuento general para todos los productos…” todos haciendo referencia a la situación que se ve en el supermercado Atilra-Delfín en los últimos días. Todo tiene un trasfondo de negociaciones de la continuidad de la fusión que por estos momentos se está discutiendo aunque desde diferentes sectores ya le otorgan una definición.
El inicio de la relación entre la cadena de supermercados y la entidad gremial comenzó allá por mediados del año 2004, donde tras permanecer cerca de una semana cerrado, el comercio reabrió sus puertas con un nuevo impulso y mejores precios, producto de la inclusión dentro del grupo Delfín.
De ese momento a esta parte, a vista del público todo se desarrolló de forma normal sin mayores inconvenientes hasta llegar al punto de tener que negociar la renovación del vínculo que los une. Aquí estamos, con reuniones periódicas entre los máximos directivos de ambos sectores.
La posición oficial, tras consultar a fuentes del supermercado, es que aún no hay nada definido y que la ralea que se ve en ciertas partes de las góndolas obedece al incremento de costos de ciertos productos y las gestiones que se están llevando adelante para conseguir otros más baratos, lo que hace que se demore la reposición. Luego surgen dos versiones escuchadas en la calle que tienen que ver con un desenlace de no continuidad en la relación Delfín-Atilra, una señalando que sería otra cadena -rafaelina ella- la que ocupe el lugar de los cordobeses y también se escucha (aunque quizás sea más una expresión de deseo) la posibilidad de que se vuelva al dominio total de parte de la organización sindical, sin asociados.

