
Una derrota que también dejo al descubierto la disconformidad dirigencial con el técnico Monzón, por lo que luego de este partido se decidió prescindir de sus servicios.
Otra vez el santo mostró un pobre nivel futbolístico y si bien contó con bajas importantes en la formación titular, está visto que su juego desde aquel partido con Libertad de Sunchales fue perdiendo gravitación. Pero lo lamentable es que estos jugadores no responden a una determinada línea de juego y se muestran sin convencimiento de efectuar jugadas que pudieran generar espacios para llegar con posibilidades de concretar en el arco de enfrente.
Para darle un empujón a este difícil momento que atraviesa el equipo santo, el bicho verde santafesino mostró oficio para superarlo en el juego. Así, Cristian Zárate, mientras estuvo en el campo de juego, hizo lo que quiso y cuando recibió la pelota en un rebote pisando el área grande, con un disparo de derecha, venció la resistencia de Bertoya.
Con más corazón que fútbol, Juventud intentó equilibrar el trámite y se encontró con el empate, en una jugada donde Matías Fler descolocó a su arquero.
Ese tanto calmó por unos segundos las ansias antonianas, pero fue un ráfaga porque la visita sacó ventaja con Manuel García y comenzó a desmoronarse esa fantasía de poder cambiar la historia en este juego.
Cristian Zárate en cada pausa y con pases profundos puso al desnudo las falencias del local de mitad de la cancha hacia atrás y allí falló la zona de contención. Otra vez Manuel García estiró la cifras a tres y así se fueron al descanso.
Hubo una tibia reacción por parte de Juventud en el complemento, que no alcanzó porque Matías Fler se desquitó del gol en contra que había significado la igualdad, convirtiendo para su equipo el cuarto gol y liquidar el juego. Juventud Antoniana volvió a defraudar, volvió a mostar sus limitaciones como equipo.

