Argentino A: Libertad perdió un partido increíble

Libertad arrancó ganando pero no pudo sostener el resultado (Foto: La Mañana de Córdoba).
El equipo de Delfino arrancó ganando frente a un necesitado Talleres, con gol de Vezzani, en el arranque del complemento. No obstante, luego, un grosero error del fondo aurinegro le sirvió en bandeja la igualdad a la visita que se quedó con el triunfo con un tanto convertido a los 44´.

(Por: La Voz del Interior) – En el inicio de la era de Arnaldo Sialle como técnico albiazul, Talleres le ganó 2 a 1 a Libertad de Sunchales, en un partido correpondiente a la 14ª fecha del Torneo Argentino A.

El primer gol del partido llegó a los 6 minutos del completento, tras un error de Nicolás Romat, quien perdió la pelota provocando el desborde de Sebastián Vezzani, que luego convirtió en gol Edgardo Brites.

Más tarde, tras una arremetida de Gianunzio, Román Strada alcanzó el empate y luego, a los 44 de la segunda parte, Sebastián Sáez marcó el 2-1 definitivo, con el que la T volvió festejar jugando fuera de casa.

Al concluir el partido, los jugadores de Talleres dieron rienda suelta al festejo (Foto: La Voz).

(Por: La Mañana de Córdoba) – El fútbol tiene emociones permanentes, y pocas veces se da la lógica. Porque sin ser del todo superior a su rival, Talleres se trae tres puntos importantísimos de Sunchales, que alimentan su puntuación, logra momentáneamente apaciguar los caldeados ánimos y de yapa, vuelve a festejar fuera de casa. Pese a que fue su primer partido al frente del equipo, se pudo notar la impronta del flamante entrenador Arnaldo Sialle, quien supo leer el partido para concretar la reacción que devuelve la alegría perdida en barrio Jardín.

Los últimos diez minutos fueron infartantes, de alto voltaje, porque la victoria estaba para cualquiera de los dos. Pero el albiazul estuvo más atento, merced de su convicción de no claudicar, urgido por sus necesidades.

Mismo reducto. Ironía del destino. El último triunfo de Talleres en terreno ajeno había sido ante el mismo rival, la campaña pasada, que no le sirvió de nada porque quedó fuera del camino, por diferencia de gol. Pero más allá de las estadísticas, en barrio Jardín renace la esperanza. Porque los jugadores mostraron vergüenza en la desventaja (avivada de Sebastián Vezzani a Nicolás Romat, de estéril accionar).

Ahí apareció la mano de Sialle. Su juego propone vértigo por las bandas y aprovecha los metros finales con la velocidad de sus protagonistas, pero el gran viraje lo obtuvo gracias al ingreso de Ramiro Pereyra. Fue la pausa justa en un momento donde es difícil pensar. El empate llegó de una pelota que el mismo Pereyra trasladó y ejecutó, aunque un blooper del Walter Ferrero y Baigorria le sirvieron el gol a Román Strada. Y el mismo ex Alumni asistió a Sáez, quien venció al arquero, casi sin ángulo, y trasladó la alegría a la gente de Talleres, esa misma que hasta los 35 minutos del complemento, masticaba bronca e impotencia porque el trámite marchaba inexorablemente hacia una derrota que después se convirtió el festejo.

La virtud de Sialle fue buscar la reacción, interpretando correctamente el movimiento de piezas. El albiazul inicia la segunda rueda con ilusión, sabiendo que puede volver a creer si confía en sus condiciones. La primera rueda fue para el olvido, ahora el desafío es revertir esa imagen y comprometerse con su historia definitivamente.

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