La derrota es solo una circunstancia deportiva, pero su rostro sangrante y uno de sus ojos totalmente cerrado, es la imagen que nos queda, en la noche del viernes, donde Gorosito perdió su invicto, pero, eso, no importa demasiado.
En combate llevado a cabo en el predio del Mercado Central, en Tapiales, provincia de Buenos Aires, el sunchalense Jacinto Gorosito, perdió por nocaut técnico en la cuarta vuelta ante el boxeador de San Vicente, Buenos Aires, Federico Malaspina.
Después de la primera vuelta de estudio, donde el local apareció algo mejor afirmado y estructurado en el cuadrilátero, Gorosito comenzó a trabajar con mayor convicción y efectividad.
Pero en la segunda vuelta, y en una pelea abierta, Gorosito sufre tras un golpe, un corte en su arco superciliar derecho, desde comenzó a emanar sangre, en lo que se dice en el boxeo; “una herida mala”.
La situación se le complica al pupilo de Miguel Ángel Blanco, porque en el tercer round, más allá de que equiparó el trámite de la pelea, su ojo derecho se cerró en forma completa. Sangre abundante y ojo cerrado para el pibe de Sunchales que puso el alma y el corazón sobre el cuadrilátero.
Con un excelente criterio, el médico de turno autoriza al árbitro a parar las acciones del combate, antes del inicio de la cuarta vuelta, decretando el nocaut técnico para Gorosito, una decisión que este periodista comparte plenamente.
Más allá de la derrota, creo que a todos nos quedo la sensación de que la pelea para Gorosito comenzaba en la cuarta vuelta, porque su rival había terminado algo cansado, pero la circunstancia lógica dentro de lo deportivo, del corte y el hematoma grave en el ojo lo deja a Gorosito con las manos vacías, y a nosotros, con mucho dolor en el alma.
Será esta una pelea bisagra en el tiempo de definiciones, como para que el propio Gorosito, comience a evaluar decisiones a tomar en su futuro, por lo menos esa es mi opinión, muy personal.

