El mismo decreto del Ejecutivo facultó al organismo a que extienda sus tareas de control -desarrolladas hasta el momento sobre las carnes y los granos- a otras cadenas como los lácteos o la apicultura. “Vamos a acorralar a la informalidad”, dicen desde la oficina. Es que el gobierno acepta que las ventas en negro alcanzan 30 por ciento de la facturación total del sector, con el consiguiente perjuicio fiscal para el Estado por un lado y de deslealtad comercial para las empresas que operan en blanco, por el otro.
“Es una muy buena medida”, comentó el secretario de Agricultura de Santa Fe, Daniel Costamagna. Esta provincia concentra 30 por ciento de la producción láctea del país y 50 por ciento de las exportaciones y tiene fama de ser una de las más ordenadas, junto con Buenos Aires y La Pampa. Precisamente, la idea del trabajo de la Oncca es poner en un pie de igualdad a los sectores lácteos de todas las provincias.
Según se pudo saber, el trabajo de fiscalización del organismo nacional se concentrará en las plantas procesadoras, de las cuales se estima que hay unas mil en todo el país. El primer paso será la creación de un registro similar al que existe para los operadores del comercio cárnico, los molineros o los acopiadores.
Ese registro será administrado por la oficina, de tal manera que ante la detección de irregularidades o incumplimiento de los requisitos reglamentados para su inscripción, puedan ser suspendidos.
“En la provincia venimos haciendo controles en forma rutinaria, junto con la Afip y bromatología”, comentó Costamagna. “Con el convenio que vamos a firmar con la Oncca vamos a ir hacia un control mucho más preciso, que incluya los aspectos de seguridad industrial, aportes previsionales, etcétera”, agregó. Desde la oficina nacional también confirmaron que la estrategia es cerrar convenios con las provincias para realizar los controles.
Fuente: Infocampo

