La escuela N° 1213 “Comunidad Organizada” semanas anteriores ha convocado a visitar y recorrer los espacios pedagógicos que desde el lema “Cuidado y conservación del suelo” en la anchura de su predio, sito entre Perú y Juan B. Justo, Zeballos y Paraguay, se desarrolla desde hace casi treinta años.
Se trata de una forma de desarrollar contenidos curriculares en ámbitos extraaulas que tiene como eje el suelo y todo lo que él ofrece.
El visitante es recibido por un el cartel de entrada, puente de interpretación para lo que luego podrá comprobarse. El mismo dice: “ESPACIO DE FORMACIÓN PARA CRECER CON INCLUSIÓN SOCIAL, CONCIENCIA ECOLÓGICA EN ENCUENTROS CON EL OTRO”. Frase de gran profundidad que necesita de verdadera vocación para ponerla en acción.

La escuela sostiene un proyecto desde hace más de dos décadas. El mismo se inició sobre la base de un problema: ¿Qué hacer con un espacio de terreno (una manzana completa) cubierto de pasto natural, con dificultades para mantenerlo prolijo?
Paulatinamente, con propuestas provenientes de los mismos docentes se fueron montando las primeras ideas que, desde la dimensión pedagógica, superara la problemática. Nacieron así: huerta e invernadero, la calicata, laguna artificial, montes frutales. Año a año se fueron agregando mejoras hasta lograr un complejo pedagógico dedicado al estudio del suelo, llamado “El suelo: un lugar para cuidar y querer”.
En el año 2001 se inician las visitas guiadas al espacio que se ofrece como pedagógico a los alumnos de otras escuelas. Por esta iniciativa se consiguen dos premios “Premios Presidencial escuelas solidarias” otorgado por la presidencia de la Nación Argentina. En el año 2007, el proyecto se insertó en el marco de la Cooperativa escolar.
El cambio de equipos directivos, alimentó permanentemente la permanencia del proyecto original, de modo que, con ese posicionamiento y con un aula de tecnología destinada a proyectos innovadores, los alumnos participaron en Feria de Ciencia y Tecnología y obtuvieron primeros premios con “Efecto dominó en el medio ambiente”, “Cuando la lluvia no alcanza”, entre otros.
El problema del predio vacío, se fue convirtiendo en una oportunidad y esa oportunidad se transformó paulatinamente en una fortaleza.

Hoy el espacio es un ambiente instalado para desarrollo y estudios de contenidos, en el que cada grado escolar se hace cargo, según lo exigido por el currículum. Actualizado a los tiempos, la tecnología ha entrado al mismo y las visitas guiadas, se establecen para mostrar lo que ofrece el suelo si se lo cuida y se lo quiere, con la voz expositora de los alumnos, y la investigación que se puede extraer, a través de QR.
Todo es armonía, nada está aislado. En el espacio monte frutal: “Un respiro para el planeta”, se encuentran, higuera, mora, pomelo, membrillo, un olivo y tantos otros árboles con información plasmada en una revista armada por los chicos de 6° grado, con los datos inherentes a cada planta en particular; el lugar donde se plantan plantas en canteros geométricos; la calicata donde se puede ver las partes del suelo y sus habitantes y una laguna artificial alimentada por un molino donde habitan seres acuáticos estudiados por los alumnos. El invernadero es el lugar donde se preparan plantas que luego tienen destinos diferentes.
Es un complejo pensado y recreado año a año. La escuela trabaja desde las premisas de inclusión y cooperativismo, dos palabras para eludir posiciones individualistas y tornarlas en equipos, con otros, a sabiendas de que el suelo ofrece la oportunidad de desarrollar en cada niño o niña, sus capacidades.
Esa sensación de crecer en y con inclusión se percibe en las galerías, en las pizarras, carteles que informan desde qué posicionamiento la escuela gestiona. Sabemos que es una institución sumamente valorada a nivel ministerial y reconocida a nivel regional por esa capacidad de sostener la instalación de un proyecto centrado en lo pedagógico curricular.

En este marco el Ministerio de Educación de la Provincia reconoció el proyecto de Convivencia, abordado desde la Misión y Visión institucional en un contexto donde convergen alumnos provenientes de distintos barrios, con sus particularidades, pero necesitados de aprender en un ambiente habitable.
El educador chileno, Juan Weinstein dijo: “El cambio requiere compromiso colectivo, sentido compartido y una visión construida desde adentro”. Creemos que esta institución en el trayecto de sus casi 40 años, ha sabido transformarse y sostenerse poniendo como centro lo pedagógico, aliándose con factores sociales, culturales y emocionales, ha construido una forma de trabajo que pudo plasmar en el lema de bienvenida: “ESPACIO DE FORMACIÓN PARA CRECER CON INCLUSIÓN SOCIAL, CONCIENCIA ECOLÓGICA EN ENCUENTROS CON EL OTRO”, convencida por el ejemplo primitivo que un problema puede convertirse en fortaleza. Felicitaciones para todo el grupo que la compone.
Griselda Bonafede

