Crece el malestar en los tamberos de la zona

(Por: LT10) – En el Club Juventud Moderna de Nuevo Torino, se cumplió con la asamblea informativa de la Mesa de Productores de Leche de Santa Fe, que se había pospuesto por una semana. La convocatoria fue amplia, las expectativas eran mayores, pero poco de solución encontraron los 700 tamberos presentes.

Roberto Socín, presidente de Meprolsafe, encabezó las explicaciones de la situación actual. Habiendo gestionado todos los últimos acuerdos infructuosos, con un caudal de tres reuniones reconocidas con Guillermo Moreno y dos con la Presidente, admitió que al 6 de noviembre, cuando se había reunido por última vez con sus representados «se comenzaban a vislumbrar desaciertos», entre lo que decía el acuerdo del 20 de octubre y las liquidaciones. Con el mandato de seguir tramitando mejoras, en medio de una «incertidumbre mayúscula», por el clima, la caída abrupta de precios internacionales y la suba de costos en insumos, la Mesa de Lechería consiguió algunas liquidaciones de quienes tuvieron suficientes gónadas masculinas, para decorar las palabras de Socín; y superando el «terrorismo lácteo» que las empresas habrían ejercido bajo amenaza de no retirar la leche de los tambos, se consiguió que el Secretario de Comercio Interior convoque a las industrias el 22 de noviembre y de igual forma el 30 de diciembre para obligarlas a pagar precios que demuestran no poder completar en la totalidad de la materia prima entregada.

Con escribanos, abogados y demás testigos los industriales debieron firmar un acta, a través de la que se comprometieron a pagar un peso el litro de leche para el mercado interno, mientras que lo exportable se paga a cuenta, según sea posible, para que en este primer trimestre del año se pueda completar lo que falta para sumar ese peso, con diversas herramientas financieras que se dispusieron. Ahora bien, una de ellas es la mencionada en el «desacuerdo» del 20 de octubre, con la compra de stocks de leche en polvo con fines sociales, que jamás se inició y ahora pretenden los señores de la Mesa que se adelanten adquisiciones para el año escolar.

Entonces, aquella firma que no pueda cumplir esta imposición deberá demostrar sus imposibilidades con documentación pertinente, que sería contrastada con datos de aduana e ïinteligenciaï del Ministerio de Economía. Remarcó muy bien Fabián Lanza en su prédica explicativa, que «el Gobierno no quiere empujar a las empresas a la quiebra», por lo tanto, si no hay puesta en común con el precio, serían los mismos tamberos, luego de un proceso administrativo, los que se reúnan con Moreno mediante frente a sus compradores de leche a debatir la situación.

De retroceso todo esto tiene demasiado, porque además del precio, ya se sabe que esta situación se reiterará tristemente, por sobre todas las cosas si se tiene en cuenta que ninguna pequeña industria firmó ni comprometió nada. Y como el mismo dirigente advirtió que esto «es una lucha de poder», el mandamás del mercado amenazó con la recientemente famosa Ley de Abastecimiento y todas las desgracias que se pueden padecer de no cumplirla, con la salvedad que no hubo casos de falta de productos en las góndolas.

Tranquilos muchachos que «parece que el barco se está empezando a enderezar», para Lanza, que animaría a ordeñar sin saber los precios futuros confiando en papeles que como es costumbre nacional, se pueden deshacer en cualquier momento, si se tiene en cuenta el nuevo acuerdo que obviaron mencionar.

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