
La expresión alude de manera clara al concepto de interlocutores que no se prestan atención o no se hacen entender. Pero en realidad, termina siendo gráfica de la casi inexplicable situación en la que ha quedado sumida la ciudad en donde algo tan simple como el Circuito de la Comunicación no puede completarse satisfactoriamente.
Sin demasiados antecedentes, la democracia sunchalense quedó maltrecha esta semana, cuando el Ejecutivo -en la figura del Intendente- desestimó el pedido del Concejo para que se presentara a ofrecer explicaciones. La gravedad institucional es extrema, más aún para quien es de profesión abogado y además ha tenido un fructífero paso por el Legislativo, conociendo en profundidad el funcionamiento del Cuerpo y sus alcances.
La aprobación por unanimidad de la Ordenanza que lo obligaba a comparecer este jueves generó múltiples interpretaciones, todas de contenido negativo para la gestión que encabeza. Casi al mismo tiempo, distintos funcionarios recorrían los medios explicando que los papeles de rendiciones que se les piden están, desordenados pero están disponibles.
¿Entonces? ¿Cuál es el motivo para no concurrir y repetir estos mismos argumentos en sesión y Acta de por medio?
Por otra parte, el argumento expresado por nota (de su secretario) de mayor tiempo disponible, estaría reñido con lo sucedido en la reunión de comisión que en el mismo texto se alude, incorporando así otro elemento más al contexto ya de por sí de incierta salida.
El resultado de lo que parecía ser una pintoresca comedia de enredos pero que fue mutando a película de terror es incierto. Las dudas acerca de la situación del Ejecutivo ante la Provincia parecen lejos de ser esclarecidas. Hay muchas afirmaciones de que está todo camino a la resolución pero no aparecen los comprobantes que lo respalden. Incluso sin hacerlos públicos (si hubiere algún elemento que merezca un inentendible resguardo) el menor de los pasos hubiera sido comparecer ante el Concejo en pleno y efectuar un llamado de tranquilidad hacia la comunidad -sus patrones- ofreciendo las mejores explicaciones, que son aquellas que quedan en Acta, registradas para quien las quiera repetir y no llamarse al silencio sin siquiera responder de manera adecuada.
Comenzamos diciendo que se trataba de un diálogo de sordos pero hay que analizar con profundidad si es que existe dicho diálogo porque no abunda interacción o trabajo en conjunto entre estos dos poderes locales.
Senderos espinosos
Ahora, la pregunta que resta responder es ¿qué hará el Concejo? ¿Dejará pasar esta actitud sin fijar postura? ¿Será esto similar a lo que ocurre con las decenas de Minutas no respondidas, las Ordenanzas de información y transparencia incumplidas? ¿Irán a fondo y sentarán un triste precedente administrativo o judicial?
Sin lugar a dudas, la deteriorada relación entre Concejo y Ejecutivo, entra en un corredor oscuro. Esto no hará más que tensar la situación en un año en el cual debutarán varios controles previos a las elecciones y posterior traspaso.
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Ariel Balderrama

