Sin lugar a dudas, la historia industrial de la ciudad es altamente diversa y a las denominaciones señeras -con Rotania a la cabeza y teniendo otros actualmente que recorren el mismo camino de la innovación y el reconocimiento- se le deben ir agregando muchas otras que han tenido su paso en la vida institucional sunchalense. Lamentablemente, distintos elementos propios o del contexto, impidieron que progresaran y se sustentaran en años posteriores.

No obstante, es válido destacar a algunos, siendo aquí donde la tarea se complica. Resulta caprichoso y casi azarozo elegir una por sobre las demás. En esta oportunidad, nos quedaremos con la cual, en el libro del Cincuentenario de la ciudad, fue reconocida como «Una de las primeras industrias de la ciudad».

Bartolomé Frencia (Libro del cincuentenario de Sunchales, 1936).

Licorería «La San Martín»

Una de las primeras industrias que nació en Sunchales, fue la fábrica de licores de la razón social Tonero, Frencia y Molinari, llamada «La San Martín».

En 1893, Don Bartolomé Frencia, se apartó de esa Sociedad y fundó la licorería «La Comercial» con el señor Mateo Morra. Este deja de pertenecer a la razón social, entrando el señor Jorge Frencia en 1895. La licorería de los hermanos Frencia, subsistió hasta 1903, fecha en que Don Bartolomé toma a su cargo exclusivo la fábrica hasta 1930, año en que resuelve entregarla a sus hijos Marcelino y Carlos, quienes lograron imponer los productos que fabrican, no solamente en Sunchales, sino en una vasta zona departamental.

Don Bartolomé llegó al país en 1889, iniciándose como agricultor para luego dedicarse a las tareas industriales.

Al margen de esas tareas, fue siempre un socio activo y diligente de la Sociedad Italiana, ocupando en diversas oportunidades cargos directivos. Es también corresponsal de diversas publicaciones italianas.