El Día Mundial Sin Tabaco, celebrado el 31 de mayo de cada año, ¿sirve como motivación para suspender un vicio que produce miles de muertes por año? “Esta celebración anual informa al público acerca de los peligros que supone el consumo de tabaco, las prácticas comerciales de las empresas tabacaleras, las actividades de la OMS para luchar contra la epidemia de tabaquismo, y lo que las personas de todo el mundo pueden hacer para reivindicar su derecho a la salud y a una vida sana, y proteger a las futuras generaciones”.
Son sinónimos de VICIO: exceso, descarrío, contaminación, daño, anomalía, falla, imperfección, deterioro, flaqueza, yerro, insuficiencia, perjuicio, envenenamiento, etc. A pesar de la dureza de estos vocablos, seguramente no harán mella en las decisiones futuras de quien ya se halla sujeto en las garras de la nicotina.
No permitiríamos que un niño introdujera sus dedos en un enchufe, ni que anduviera descalzo sobre cables sueltos, que se trepara a un árbol muy alto y retorcido en plena tormenta, etc. Cuando se trata de adultos maduros, pensantes, reflexivos ante algunas circunstancias fuertes que se deban afrontar, los vemos resueltos, visionarios, hasta sabios a veces, como atalayas, fervientes defensores de quienes los rodean en el ámbito hogareño… y a esos mismos baluartes los sabemos además atrapados en las volutas, espirales del humo que producen los tóxicos, terribles cigarrillos, nos preguntamos cómo puede subsistir semejante dualidad.
Poco servirán los consejos, los reclamos, la sabiduría adulta para afrontar otras situaciones con dificultades, mientras se intuye o vislumbra un futuro cercano, inmediato o algo lejano pero real y concreto en el mañana, trayendo grises y lágrimas para todos los miembros de una familia.
La difusión es clara, continua y excelente. Los medios de la actualidad en todas sus facetas tienen amplios recursos para informar, ilustrar y prevenir; solo se necesita de una disposición para escuchar, leer, ver, asimilar y tomar decisiones definitivas, adultas e inteligentes. Debiera
primar la necesidad de la familia, cada integrante de la misma, pensar que el deterioro no recae solamente en el consumidor, afecta todo el núcleo hogareño.
Si para el hombre es riesgoso, para la mujer es inadmisible que caiga en las redes nocivas del cigarrillo, dadas sus condiciones para la maternidad. Generalmente es la figura femenina la que actúa como fuerte, atalaya del hogar. Pero sus esfuerzos no siempre conquistan resultados efectivos.
Si hay amor sincero, profundo y comprometido con la familia de la cual se es responsable, ningún sacrificio será suficiente para defender la salud, mantenerse sano y controlado, sin recaídas que acercan al final de la vida, una vida que merece ser vivida en plenitud. Con controles, sabiduría, dominio, sabiendo que somos útiles, imprescindibles. Como imprescindibles serán la divulgación, los informes, toda la revelación y trascendencia que los organismos de salud nos puedan proporcionar.


