
Todo comenzó desde la plaza Libertad, punto de partida para el primero de los recorridos, el cual tuvo una extensión de aproximadamente 6 kilómetros y fue realizado a velocidad de paseo, participando principalmente familias. A mitad de camino se distribuyeron bonos que luego sirvieron para entregar cuatro bicicletas que fueron sorteadas.
Terminado el paseo, llegó el turno de realizar una segunda vuelta, con algo más de exigencia. Fueron en este caso 12 kilómetros, hechos con algo más de velocidad pero sin llegar a ser carrera.
Así, se cumplió con una propuesta que si bien fue enmarcada en el Bicentenario, tuvo mucho de familiar y local, permitiendo conocer los caminos circundantes y entrando de lleno en contacto con la naturaleza.

