La historia entre ambos equipos marcaba que cada vez que se enfrentaron se arrebataron la condición de localía y así pareció que sería anoche cuando rápidamente, Obras comenzó a tomar distancias llevando la cosa 5-14 a su favor. Pero en una ráfaga, con Toriano a la cabeza, Unión achicó y puso las cosas más parejas (10-14).
Desde allí, casi en el final del cuarto inicial, ya todo fue paridad, cerrando por la mínima (18-19) y transcurriendo por esos carriles hasta que Unión comenzó a encontrar vías de gol externas y sacó seis de distancia (35-29). Parecía que los Tacheros extrañaban a su hombre gol, Daniel Chaer, quien sufrió un desgarro (el partido anterior había convertido 36 puntos), aunque lo tenían al incontenible Borrell (llevaba ya 14 en su cuenta personal).
Los minutos se sucedieron por parte de Dastuge pero lejos estuvo de ordenar el juego de su equipo que pasó a perder por una decena de puntos con más conversiones externas (40-30). El local tenía las cosas bastante claras: tranquilidad en ataque, rotación y tiros cómodos o bien bombazos externos, todo daba resultado ya que estaba combinado con una muy buena defensa que sólo permitió 11 puntos a Obras en el cuarto, equipo caracterizado por su poderío ofensivo.
Tras el descanso (42-30), los capitalinos se vinieron con todo, metiendo un parcial de 9-2. Sin embargo, tras esos tres minutos, fue el local el que hizo un parcial de 9-0 para poner las cosas 53-39, gracias a Tomatis y Skibski. Ese fue el gran cuarto de Obras, había convertido 30 puntos en la primera mitad y 29 en este parcial. También fue el cuarto donde quedó en el camino Patrick Wearthy, quien sumó cinco faltas, la última por un técnico. También recibiría una sanción similar Lázaro Borrell, quien debió ser expulsado por pegar un golpe de puño.
Allí se terminó de consolidar la recuperación de la visita, que se puso a uno y ya no se retrasaría más. Apenas iniciado el tramo final, Obras se puso en penalización y fueron los libres una de las claves de la victoria albiverde. A poco más de dos minutos del cierre, Senitzky convirtió un triple que puso todo como al principio (67-67) pero otra vez los tiros desde la línea fueron determinantes. Mañana volverán a verse las caras los dos equipos, buscando repetir unos y revertir otros pero esa será otra historia.

