El primero adentro

La cancha a reventar, miles de personas alentando desde las tribunas, televisación en vivo a todo el país y victoria. Todo como era esperado, casi soñado por todos los sunchalenses que anoche comenzaron a vivir la segunda final de la historia del club. El arranque pareció ser como se presentará la serie, Libertad apostando a la diferencia que pueda hacer en el poste bajo. El juego interno quedó claro con un doble de López y luego otro de Aubry. Las defensas funcionaban y el desarrollo era cerrado, como también se esperaba.

Sin embargo, cuando calentó, Carroll tuvo una ráfaga de doce puntos consecutivos, con dos triple incluido, haciendo que las cosas se pusieran 13-4 pero apareció Mazzieri que con dos bombazos inauguró el perímetro, seguido de Cocha y Jones. El festival estaba en marcha y nadie quería quedarse afuera (19-18). Era esa alta efectividad lo que dejó fuera de carrera a Ben Hur y era ahora lo que estaba limitando la producción defensiva local.

En el inicio del segundo cuarto, por primera vez Comodoro pasó al frente y mucho tuvo que ver Mazzieri, quien acusaba 3-3 en triples. El local parecía haberse olvidado del juego interno que tan buenos resultados le había dado al principio y era caótico en las ofensivas, sin tener efectividad ni causar daños en los jugadores rivales desgastándolos con faltas.

Si bien el aurinegro no jugaba bien, era llamativa la efectividad de la visita que sustentaba en los triples su juego, teniendo en 15 minutos de partido 7 conversiones acumuladas por esta vía. Lo de los de Cadillac tampoco era malo 4-8 pero la diferencia la debía hacer bajo las tablas. Lo peor de los locales llegó con la parte final del primer tiempo, con los verdes enchufadísimos que se escaparon por siete (37-44) y dominaban las acciones haciendo que el DT pidiera su segundo minuto. De allí al descanso el marcador casi no se movió, con sucesivas pérdidas, robos y fallos.

El arranque del complemento tampoco fue de lo mejor para Libertad, que mostraba severas diferencias en el ataque. Falta de coordinación, pérdidas, casi nada de efectividad, era un poco de todo. Lo positivo era que Gimnasia no se escapaba, lo que le daba siempre más vida a los locales que seguían siete abajo (48-55).

Si bien por momentos llegó a estar tres puntos abajo (53-56), era sólo por la aparición de Ryan Carroll quien ya sumaba 20 puntos y se mostraba como el jugador de la noche. Los grandes ausentes eran Ginóbili y Cavaco, quienes prácticamente lo único que habían aportado en ofensiva eran libres. Del otro lado, la cosa se complicaba por el lado de Herrera y sus cuatro faltas.

Con Cocha, Scales y Herrera cargados, era cuestión de aprovechar el poste bajo. Precisamente Ruperto fue el primero en irse, dejando muy desprotegido el canasto de Duro. Junto a esto, el aurinegro evidenciaba una saludable mejoría en defensa, cerrando todos los caminos y haciendo que varias veces se agotaran los 24 segundos. Hasta que llegó Benítez y con un triple suyo, Libertad recuperó el comando en el tanteador tras casi veinte minutos.

Una vez que se hizo del liderazgo ya no lo soltó, dominó y manejó con autoridad las acciones, mostrando finalmente su estirpe. Otra vez, cuando debían aparecer hicieron su presentación Ginóbili y Cavaco con conversiones claves. Los triples lanzados por los comodorenses sobre el final fueron estériles y el local selló una gran victoria por 80-72 repitiendo el acontecer de los últimos juegos.

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