(Por: Silvia Stang – La Nación) La ventanilla de «atención a terceros» dejará de ser el destino obligado de quien sufra un choque con su auto y le corresponda ser indemnizado por una empresa de seguros. Según un nuevo mecanismo que un grupo de compañías está comenzando a instrumentar, cada empresa de seguros se hará cargo de atender a sus propios clientes, quienes no tendrán que ir entonces a reclamar a la firma en la que eligieron asegurar su auto quien tuvo la culpa del accidente y, por tanto, es responsable de los daños. La nueva modalidad incluye también un cambio sustancial en el tipo de compensación: el asegurado no recibirá un monto de dinero, sino que su auto será directamente reparado en un taller mecánico elegido por la compañía.
En principio, ya trabajan de esta forma las aseguradoras integrantes del Centro de Experimentación y Seguridad Vial (Cesvi), donde surgió la iniciativa. Se trata de El Comercio, HSBC La Buenos Aires, La Segunda, Mapfre, Rivadavia, Sancor y San Cristóbal. En conjunto, esas firmas aseguran a un tercio de los 4,6 millones de autos que, según se estima, tienen pólizas de responsabilidad civil, que dan cobertura por eventuales daños producidos con el auto a terceros.
Pero el objetivo es convocar a todo el mercado asegurador a sumarse a la modalidad, según afirmó a La Nación el gerente general del Cesvi, Fabián Pons, quien estimó que en el próximo año se sumarían no menos de 10 firmas.
Hoy por hoy, el sistema de responsabilidad civil funciona de tal forma que, cuando se determina cuál de las partes involucradas en un accidente debe hacerse cargo de los daños, el que cobra debe reclamar en la aseguradora de quien fue responsable del hecho, donde le pedirán presupuestos de los trabajos de reparación del vehículo y le darán luego una suma de dinero que, en general, resulta inferior a la que había estimado el taller.
Clearing asegurador
En el nuevo sistema, es la aseguradora del damnificado la que se hace cargo del gasto frente a su cliente y ésta es después indemnizada por su empresa colega, de la que es cliente el conductor culpable del choque. Por eso, el sistema se llama Cleas (Clearing Asegurador): si bien el asegurado notará un cambio fundamental en la atención del siniestro, en la práctica la compañía de seguros que afrontará el costo económico será la elegida por la persona que provocó el accidente, tal como ocurre ahora.
Según consideró Pons, se trata de «un cambio de paradigma» que beneficia a los asegurados, favorece la imagen del sector y ayuda a reducir la judicialidad de los casos, relacionada con la atención insatisfactoria que muchas veces se les da a quienes reclaman como «terceros».
Para que la reparación del vehículo se concrete de la manera descripta, deben darse algunas condiciones:
– Que ambos coches estén asegurados en una compañía adherida al Cleas;
– Que en la colisión hayan participado sólo dos vehículos, que no sean camiones ni motos;
– Que no haya muertos ni heridos de gravedad;
– Que los costos de la reparación sean de hasta 10 mil pesos.
Pons estimó que si el 100% del mercado adhiriera al clearing, entre el 75 y el 80% de los daños materiales cubiertos por seguros de responsabilidad civil quedarían enmarcados dentro de esta modalidad. «Esto no es un invento nuestro», aclaró el directivo, tras explicar que en países de Europa el seguro de autos lleva décadas funcionando de este modo.
Entre las compañías, el clearing funciona con un módulo de valorización de los daños, que se determina a partir del costo promedio de reparación de vehículos que sufren el tipo de siniestros incluidos en el sistema y que será estimado trimestralmente por el Cesvi. Hoy el valor del módulo está en aproximadamente $ 1400: es el monto que una empresa debe pagar a la que se ocupó de reparar el auto de su cliente, más allá de lo que se haya gastado.
Otra característica del sistema es que existen plazos determinados para dar respuestas: una vez que el asegurado informa del siniestro a su compañía, ésta le pasa los datos a la aseguradora de la otra parte involucrada en el choque; si en siete días hábiles la segunda firma no da ninguna respuesta, tendrá que pagar (se presume entonces la culpa de su asegurado). Si surge un pedido de ampliar la información, se extiende el plazo por cuatro días más.
El Cesvi tiene también a disposición de este mecanismo una «tabla de responsabilidades», que tiende a despejar dudas respecto de quién debe pagar, cuando el caso no está claro. Esto puede ocurrir, por ejemplo, cuando un choque fue consecuencia de que ambos autos cometieron una infracción: en ese supuesto, la tabla permite definir cuál fue la falta más grave.
Entre las ventajas de la modalidad, Pons mencionó que ofrece seguridad sobre la reparación del automóvil. «Cuando se indemniza con dinero no se garantiza que se repare el auto, y al sistema asegurador no le conviene que haya un auto circulando sin reparar», explicó el directivo.

