Las preguntas que quedan flotando, a un par de semanas de la presentación de las listas son varias e importantes. ¿Cuál será el rol del Socialismo en la conformación del Frente local? ¿Se sumará el Demoprogresismo o irá por su cuenta? ¿Tiene todo resuelto el Vecinalismo? ¿Logrará el Justicialismo recuperar el protagonismo perdido en el último tiempo?
La fecha límite se acerca y con seguridad las próximas dos semanas serán de reuniones y gestiones casi incesantes, tratando de definir cada una de las fuerzas su situación y tratando de contar con los mejores candidatos y respaldos. Son muchas las cartas que están en juego y los espacios por disputar importantes ya que no solamente se debe pensar en la intendencia sino que esta debe estar, en lo posible, respaldada por el Concejo ya que muchas de las resoluciones deben pasar por allí.
Las variantes y posibilidades de alianzas son múltiples pero no tantas como versiones circulan en las calles de la ciudad. Todos parecen conocer los últimos movimientos de las fuerzas y los aparentes «secretos a voces» se hacen fuertes en los más diversos comentarios.
Sin lemas que permitan participar de la contienda electoral, en caso de que una fuerza logre presentar una lista de unidad, tendrá también tras de si una determinada cantidad de votos para tomar parte de las internas de otro partido y poder así «elegir» un candidato que luego, en las Generales, no le haga tener un dolor de cabeza. Claro que los partidarios del derrotado luego tendrán sufragios para respaldar a su vencedor, por lo que la situación puede revertirse.
Parecería que hay, al día de hoy, dos partidos que no vienen siendo muy tenidos en cuenta por la comunidad pero que pueden llegar a ser determinantes. Socialismo y Justicialismo no acumulan en su pasado reciente demasiadas victorias (más allá de que el último, en los comicios legislativos locales haya ido junto al vecinalismo e integrado concejales al cuerpo) pero pueden tener gravitación en las internas. Por ejemplo en el caso del Socialismo, en caso de no tener cabida en la nómina oficialista, bien puede presentar a último momento una lista dentro del Frente Progresista y hacer surgir una interna para nada querida.
El PJ tiene uno de los panoramas más alentadores ya que primero debe esperar qué sucede con el Vecinalismo, si juega por dentro y respalda los dichos de Trinchieri de ser la representación de Kirchner en la ciudad o si va por fuera y mantiene la identidad del vecinalismo. Ambas no se pueden lograr y esto lo saben unos y otros. En caso de tener que dirimir una interna -no habría demasiado espacio para la negociación- corre el riesgo de caer (si la UCR vota contra un potencial candidato con peso como el ex intendente) y que la cosa pase por UCR – PJ, viéndola pasar de lejos y pudiendo este último recibir los sufragios vecinalistas y potenciar sus chances.
No obstante esto ¿qué sucedería si el que va a internas es la UCR y el Socialismo? ¿Cómo actuarían los demás partidos? Seguramente tratarían de dejar en el camino al candidato oficialista, dejándolo al margen de la definición de las Generales. Con los sufragios hacia allí direccionados, la posible interna Pavs-PJ se definiría con menos votos y en caso de que no se diera esta instancia, también quedarían bien parados ya que en caso de darse este panorama, podrían llegar a recibir el respaldo de los votos de los «desencantados» de la interna radical.
Ahora bien ¿cómo actuaría el electorado si se integra como aspirante alguna persona marcadamente «apolítica» o no simpatizante de una fuerza en particular?

