En los últimos días, la administración local se jugó una de sus últimas chances de encontrar alguien que se haga cargo del área de Cultura pero no tuvo mayor suerte. En este caso, la persona elegida fue uno de los integrantes del grupo de gestión cultural más activo en este último tiempo. El tiempo inicialmente previsto para la presentación del nuevo nuevo gabinete (sería la segunda ocasión en dos años que cambia varios integrantes) se acerca y las decisiones finales podrían ser apresuradas.
La propuesta, reunión oficial de por medio, incluyó el ofrecimiento de una cifra que se ubicaría en el orden de los 30 mil dólares para disponer en la realización de distintos proyectos que se consideraran pertinentes para la ciudad, curiosamente, tratando de que fueran similares a los del grupo que tan buenos resultados ha obtenido en la comunidad.
El reemplazo de los miembros renunciantes del gabinete le está costando a Gonzalo Toselli más de lo previsto. La intención de disimular hace un tiempo atrás la partida de Andreína Fiorito al fusionar Cultura con Educación, lo que logró fue sobrecargar a la segunda de las funcionarias quien trató de hacer un mix de propuestas y llevar delante de la mejor forma posible ambas carteras que, si bien mantienen similitudes, tienen una raíz netamente diferente.
Decidido a no continuar con esa disposición, Toselli se abocó a buscar un nuevo funcionario para dicho sector. Pareció que lo tenía, la propuesta era tentadora y el candidato podría aportar ideas interesantes a una gestión que tuvo puntos altos pero fueron demasiado espaciados aunque todo naufragó en el fracaso haciendo que la pesquisa vuelva a foja cero.
En el peor de los casos y ante la mantención del presente panorama, el mandatario deberá perpetuar la estructura aunque buscando un funcionario que pueda cumplir con la dualidad de roles que requiere, algo que no es sencillo. Marisa Enrico, actual responsable, tuvo momentos interesantes -como la muestra de Berni para niños o la exposición de fotos de Ushuaia a la Quiaca- pero en otros casos no pudo mantener esa exigencia por lo que en varias ocasiones, quedó al margen de algunos proyectos que pasaron casi sin conocerse, el último de los casos, la suelta de libros de la cual ante consultas periodísticas, optó por no hablar.

